8 Tipos de Madre Pt. IV



Publicado el:
Martes 21 de Mayo, 2019

Tres pasos necesarios

Hasta este punto, hemos identificado algunos tipos de madre y las consecuencias de su estilo de maternidad. A la vez, hemos visto cómo Dios, nuestro Padre perfecto, suple las necesidades que posiblemente no recibimos de nuestra familia terrenal y cómo entrar en esa relación con Él. Pero nos falta otro paso importante si queremos ser mujeres íntegras y sanas emocional y espiritualmente. Tenemos que tomar la decisión de perdonar a nuestra madre o a la mujer que nos crió, sea la abuelita, tía u otra persona.  
Aunque agradeces a Dios por la persona que te dio a luz o la que te crió y la honras por ser tu madre, esto no te ciega a las maneras en que te dañó. Obviamente, algunas tendrán mucho más que perdonar que otras. Por ejemplo, conozco a una madre joven que llamaré Shira que sufrió desgracia sobre desgracia. Ella no entendía por qué tanta tragedia hasta que por fin se dio cuenta que cuando era niña, su madre la ofreció a satanás. Como parte del pacto satánico, el brujo la violó sexualmente, mientras su madre esperaba en otro cuarto. ¿Cómo puede alguien perdonar a su madre por tal ofensa?, puede que te preguntes. Solamente porque Shira ha experimentado la gracia de Dios en su propia vida pudo perdonar a su madre y desde que lo hizo, ella misma está siendo restaurada.

La mujer que nunca se sentía aceptada y amada incondicionalmente por su madre, seguramente habrá tenido una vida difícil debido al espíritu de rechazo, condenación e inseguridad, que viene arrastrando, el cual hace casi imposible entablar relaciones sanas con otros. En los casos donde hubo abuso sexual, es común que la persona tenga resentimiento contra su madre por no haberla protegido. O si sencillamente sientes que algo fue robado de tu niñez, necesitas perdonar a tu mamá.

Historia de Carol Arnott

Quiero compartir la historia de Carol Arnott de Toronto, Canadá, porque nos ayudará a entender otra área más profunda sobre el perdón: juzgar y no honrar. Ella misma relata: “Mi mamá fue la menor de ocho hijos y no fue deseada, así que sufrió abuso físico y emocional de parte de sus padres; cuando yo era una niña no podía entender el dolor y el rechazo que mi madre sentía hacia mí, no sabía lo profundo de sus heridas. Sólo sabía que ella me castigaba con crueldad y me golpeaba severamente. Ella tomaba el cinto de mi papá y me golpeaba fuertemente hasta dejar moretones y cicatrices en mi cuerpo, pero las marcas más profundas se quedaron dentro de mí y la odiaba.

Cuando me convertí a Cristo, me di cuenta que tenía que ser libre del rencor contra ella. Primeramente la perdoné; sin embargo, mis sentimientos hacia ella no cambiaban. No fue hasta que recibí una enseñanza sobre juicios enraizados en la amargura, que lo pude entender.

La Escritura no dice; honrarás a tu padre y a tu madre, sólo si son buenos cristianos y si ellos hacen todo correctamente. ¿Verdad que no? Lo que dice es: “Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado…” (Deuteronomio 5:16).

Contrariamente, en las áreas en que no los honres, no prosperarás. Él empezó a mostrarme que hay dos lados en este asunto. Necesitaba perdonar, sí, pero también necesitaba arrepentirme de mi propio pecado de juzgar a mi madre. Y ese pecado era mío, no de ella. 

Entonces oré así: Dios, reconozco que he pecado al juzgar a mi madre y no la he honrado. Señor, la perdono por todo lo que ella me ha hecho. Ella no me debe nada. Yo te pido perdón y te doy permiso para mostrarme las áreas que necesito corregir. Oré sin sentir gran cosa en mi corazón; nada emocional sucedió en ese momento.

Sin embargo, esa oración inició un viaje de tres años y medio a través de los cuales resolví asuntos de importancia en mi vida. También tuve que arrepentirme por haber juzgado a mi padre por no protegerme de mi madre. Estos juicios le dieron al enemigo los derechos legales para traer ataduras y opresiones a mi vida. Es la ley de sembrar y cosechar.

Si hay áreas en tu vida donde cosas negativas se repiten; si hay áreas donde eres incapaz de amar a alguien como debieras; mira hacia atrás y di: Espíritu Santo, muéstrame si yo he juzgado a alguna persona de autoridad en mi vida.

El Señor ha venido a dar libertad a los cautivos, a vendar a los quebrantados de corazón, a abrir las puertas de la cárcel (Isaías 61:1). Esta verdad ha significado para mí más que un millón de dólares. ¡Ha significado libertad y sanidad! Dios me ha hecho libre, ¡y es una libertad gloriosa!”.

Consecuencias de no honrar a los padres

El autor y maestro, Derek Prince, escribió sobre maldiciones y sus causas. Menciona que una causa de las maldiciones es la falta de respeto hacia los padres. Él dice:

 “El quinto de los diez mandamientos es repetido en el Nuevo Testamento. Pablo declara: 

Efesios 6:2, 3

“Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”. 

Nota la promesa especial: “Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”. Si quieres que todo te vaya bien, debes cuidarte de honrar a tus padres. Ten en mente que es posible honrar a tus padres sin estar de acuerdo con ellos en todas las cosas o respaldar todo lo que hagan. Tú puedes estar en total desacuerdo con ellos en algunos asuntos y todavía mantener una actitud respetuosa hacia ellos. Honrar a tus padres de esta manera es también honrar a Dios, que dio estos mandamientos.

Estoy convencido de que el requisito esencial para que la bendición de Dios se derrame sobre la vida de una persona, es tener una actitud apropiada hacia sus padres (y todos los de autoridad). En el transcurso de los años que he tratado con cristianos, pastoreando y aconsejando, jamás he hallado a uno que habiendo tenido mala actitud hacia sus padres haya disfrutado de la bendición de Dios. Tales personas pueden ser activas en la iglesia y enérgicas en el ministerio. Sin embargo, siempre faltará algo en sus vidas: bendición y el favor de Dios. Por otra parte, he visto a muchas vidas transformadas al reconocer este error y haberse arrepentido”.

Pero, ¿qué significa “honrar” a los padres? Primeramente, honrar no significa adorar o venerar a la madre, como es casi costumbre en nuestra cultura. En una sociedad matriarcal, la madre es el centro de atención, todo en el hogar gira en derredor de ella y a veces hasta hay una distorsión en la relación madre/hijo. 

Honrar a los padres quiere decir respetar, dar su debido lugar, estimar y cuidar de sus necesidades materiales, si las hay, cuando ya son grandes.

Tres pasos importantes: Perdonar, arrepentirse, romper

Hay tres pasos necesarios para traer sanidad y restauración a nuestras familias: Perdonar a nuestros padres sus errores, arrepentirnos por haberles juzgado y romper maldiciones y patrones familiares.

¿Estás lista para perdonar? Si tu respuesta es “sí”, repite esta oración de todo corazón:

“Padre celestial, te doy gracias por haberme aceptado y perdonado. Te doy gracias que la sangre de Jesucristo tu Hijo me limpia de todo pecado. Por haber recibido tu perdón no merecido, yo perdono a mis padres los errores que cometieron conmigo. Los perdono por las ofensas y heridas que me causaron.

 A la vez, me arrepiento por el pecado de juzgar y no honrar a mi madre (o padre si es el caso). He sido culpable de quebrantar el quinto mandamiento. Perdóname, Padre, y límpiame con la sangre de tu Hijo, el Señor Jesucristo.

Al mismo tiempo, tomo autoridad en el nombre de Jesús y rompo las maldiciones generacionales en mi familia” (Por ejemplo, patrones de maldad repetidos, como el alcoholismo, perversidad sexual, ocultismo, hechicería, divorcio, etc.).

Si has tomado este paso tan importante, ¡te felicito! Porque ya has quitado “piedras grandes” que habían tapado el fluir de la fuente de vida abundante. No necesariamente vendrán todos los cambios de la noche a la mañana... pero si sigues con tu vista fija en Cristo, los cambios seguramente vendrán. Y por supuesto, ¡serás una madre mucho mejor! También hay otros factores importantes que necesitas tomar en cuenta para ser buena madre. En el siguiente capítulo los veremos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La mujer que nunca se sentía aceptada y amada incondicionalmente por su madre, seguramente habrá tenido una vida difícil debido al espíritu de rechazo, condenación e inseguridad, que viene arrastrando, el cual hace casi imposible entablar relaciones sanas con otros. En los casos donde hubo abuso sexual, es común que la persona tenga resentimiento contra su madre por no haberla protegido. O si sencillamente sientes que algo fue robado de tu niñez, necesitas perdonar a tu mamá.

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Quiero compartir la historia de Carol Arnott de Toronto, Canadá, porque nos ayudará a entender otra área más profunda sobre el perdón: juzgar y no honrar. Ella misma relata: “Mi mamá fue la menor de ocho hijos y no fue deseada, así que sufrió abuso físico y emocional de parte de sus padres; cuando yo era una niña no podía entender el dolor y el rechazo que mi madre sentía hacia mí, no sabía lo profundo de sus heridas. Sólo sabía que ella me castigaba con crueldad y me golpeaba severamente. Ella tomaba el cinto de mi papá y me golpeaba fuertemente hasta dejar moretones y cicatrices en mi cuerpo, pero las marcas más profundas se quedaron dentro de mí y la odiaba.

Cuando me convertí a Cristo, me di cuenta que tenía que ser libre del rencor contra ella. Primeramente la perdoné; sin embargo, mis sentimientos hacia ella no cambiaban. No fue hasta que recibí una enseñanza sobre juicios enraizados en la amargura, que lo pude entender.

La Escritura no dice; honrarás a tu padre y a tu madre, sólo si son buenos cristianos y si ellos hacen todo correctamente. ¿Verdad que no? Lo que dice es: “Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado…” (Deuteronomio 5:16).

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Entonces oré así: Dios, reconozco que he pecado al juzgar a mi madre y no la he honrado. Señor, la perdono por todo lo que ella me ha hecho. Ella no me debe nada. Yo te pido perdón y te doy permiso para mostrarme las áreas que necesito corregir. Oré sin sentir gran cosa en mi corazón; nada emocional sucedió en ese momento.

Sin embargo, esa oración inició un viaje de tres años y medio a través de los cuales resolví asuntos de importancia en mi vida. También tuve que arrepentirme por haber juzgado a mi padre por no protegerme de mi madre. Estos juicios le dieron al enemigo los derechos legales para traer ataduras y opresiones a mi vida. Es la ley de sembrar y cosechar.

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El Señor ha venido a dar libertad a los cautivos, a vendar a los quebrantados de corazón, a abrir las puertas de la cárcel (Isaías 61:1). Esta verdad ha significado para mí más que un millón de dólares. ¡Ha significado libertad y sanidad! Dios me ha hecho libre, ¡y es una libertad gloriosa!”.

Consecuencias de no honrar a los padres

El autor y maestro, Derek Prince, escribió sobre maldiciones y sus causas. Menciona que una causa de las maldiciones es la falta de respeto hacia los padres. Él dice:

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“Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”. 

Nota la promesa especial: “Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”. Si quieres que todo te vaya bien, debes cuidarte de honrar a tus padres. Ten en mente que es posible honrar a tus padres sin estar de acuerdo con ellos en todas las cosas o respaldar todo lo que hagan. Tú puedes estar en total desacuerdo con ellos en algunos asuntos y todavía mantener una actitud respetuosa hacia ellos. Honrar a tus padres de esta manera es también honrar a Dios, que dio estos mandamientos.

Estoy convencido de que el requisito esencial para que la bendición de Dios se derrame sobre la vida de una persona, es tener una actitud apropiada hacia sus padres (y todos los de autoridad). En el transcurso de los años que he tratado con cristianos, pastoreando y aconsejando, jamás he hallado a uno que habiendo tenido mala actitud hacia sus padres haya disfrutado de la bendición de Dios. Tales personas pueden ser activas en la iglesia y enérgicas en el ministerio. Sin embargo, siempre faltará algo en sus vidas: bendición y el favor de Dios. Por otra parte, he visto a muchas vidas transformadas al reconocer este error y haberse arrepentido”.

Pero, ¿qué significa “honrar” a los padres? Primeramente, honrar no significa adorar o venerar a la madre, como es casi costumbre en nuestra cultura. En una sociedad matriarcal, la madre es el centro de atención, todo en el hogar gira en derredor de ella y a veces hasta hay una distorsión en la relación madre/hijo. 

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 A la vez, me arrepiento por el pecado de juzgar y no honrar a mi madre (o padre si es el caso). He sido culpable de quebrantar el quinto mandamiento. Perdóname, Padre, y límpiame con la sangre de tu Hijo, el Señor Jesucristo.

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Por: Gloria Richards
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Estoy convencido de que el requisito esencial para que la bendición de Dios se derrame sobre la vida de una persona, es tener una actitud apropiada hacia sus padres (y todos los de autoridad). En el transcurso de los años que he tratado con cristianos, pastoreando y aconsejando, jamás he hallado a uno que habiendo tenido mala actitud hacia sus padres haya disfrutado de la bendición de Dios. Tales personas pueden ser activas en la iglesia y enérgicas en el ministerio. Sin embargo, siempre faltará algo en sus vidas: bendición y el favor de Dios. Por otra parte, he visto a muchas vidas transformadas al reconocer este error y haberse arrepentido”.

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¿Estás lista para perdonar? Si tu respuesta es “sí”, repite esta oración de todo corazón:

“Padre celestial, te doy gracias por haberme aceptado y perdonado. Te doy gracias que la sangre de Jesucristo tu Hijo me limpia de todo pecado. Por haber recibido tu perdón no merecido, yo perdono a mis padres los errores que cometieron conmigo. Los perdono por las ofensas y heridas que me causaron.

 A la vez, me arrepiento por el pecado de juzgar y no honrar a mi madre (o padre si es el caso). He sido culpable de quebrantar el quinto mandamiento. Perdóname, Padre, y límpiame con la sangre de tu Hijo, el Señor Jesucristo.

Al mismo tiempo, tomo autoridad en el nombre de Jesús y rompo las maldiciones generacionales en mi familia” (Por ejemplo, patrones de maldad repetidos, como el alcoholismo, perversidad sexual, ocultismo, hechicería, divorcio, etc.).

Si has tomado este paso tan importante, ¡te felicito! Porque ya has quitado “piedras grandes” que habían tapado el fluir de la fuente de vida abundante. No necesariamente vendrán todos los cambios de la noche a la mañana... pero si sigues con tu vista fija en Cristo, los cambios seguramente vendrán. Y por supuesto, ¡serás una madre mucho mejor! También hay otros factores importantes que necesitas tomar en cuenta para ser buena madre. En el siguiente capítulo los veremos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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