8 Tipos de Madre Pt.V



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Martes 28 de Mayo, 2019

¡Tú puedes ser buena madre!

¿Cuál es la mejor herencia que puedes dar a tu hijo? ¿Verdad que es ser una buena madre, con el fin de que él crezca para ser sano emocionalmente y que ame a Dios con todo su corazón?

A lo largo de la Escritura hallamos una gran variedad de situaciones usadas como ilustraciones de las verdades espirituales. Quizá la analogía más hermosa en toda la Biblia es el paralelo dibujado entre el padre humano y el Padre celestial. Más de tres mil veces se usan en la Escritura las palabras hijo, hijos, padre, padres, y la gran mayoría de estos casos se refiere a la relación de Dios como Padre hacia su pueblo. De modo que, de la paternidad de Dios podemos aprender mucho respecto a nuestras obligaciones como madres. Cuanto más se entienda el corazón de Dios como el de un padre/madre, más verdadero será nuestro papel como madre en la tierra.

Comúnmente somos bienintencionadas, pero a veces por ignorancia o ideas distorsionadas, herimos a los que más amamos. Entonces, usando el patrón de Dios, el Padre perfecto, veamos lo que una buena madre provee para su hijo. 

1. Provee para sus necesidades físicas

1 Timoteo 5:8

“Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo”. 

De todo lo que necesitan los hijos, probablemente lo más fácil de proveer son las necesidades físicas, como comida, ropa, casa y educación. Y abundan historias de madres (y padres) que sacrificaron sus propios sueños con tal de dar a sus hijos cosas materiales, mejores que lo que ellas posiblemente tuvieron. Sin embargo, hoy día en nuestra sociedad existe un grave peligro: ¡El materialismo!

¡Ten cuidado de que tu hijo no crezca creyendo que el mundo le debe lo mejor de ropa, escuelas, carros, etc.! Si por la gracia de Dios y el esfuerzo de sus padres, él tiene estas cosas, que esté muy agradecido, tanto con los padres, como también con Dios. La Biblia dice: “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero (cosas materiales)...”1Timoteo 6:10.

Una clave en el desarrollo físico y emocional de los hijos es una buena alimentación y es preocupante hoy en día cómo la combinación de vidas ajetreadas y la facilidad de conseguir comida rápida, ha degenerado la calidad de alimentación de nuestros hijos. Esto no sólo afecta en su salud física, como sobrepeso, predisposición a diabetes y otras cosas, sino su capacidad mental. 

Se ha comprobado científicamente que el azúcar refinada y otros químicos afectan el carácter de algunos niños. Tengo unos amigos que tenían un hijo hiperactivo de cuatro o cinco años. Cuando identificaron y eliminaron comidas con color artificial (como cheetos y kool-aid), el comportamiento del niño cambió casi inmediatamente (no estoy diciendo que todo caso de niño hiperactivo sea igual). Y, ¿sabe quién es la persona principal para traer los cambios necesarios en la cocina? Por supuesto, ¡la mamá!

Para Dios, la sana alimentación es parte de su plan divino. Antes de crear a Adán y Eva, les preparó un huerto lleno de variedad de frutas y legumbres. Y es interesante que muchos de los nutriólogos y médicos que se especializan en la medicina preventiva confirman que la dieta de Génesis, verduras, frutas, legumbres y nueces es lo más saludable que hay.

No tienes que ser una excelente cocinera, ni siquiera necesitas tener excesivo tiempo para preparar alimentos sanos. Lee todo lo que se pueda sobre la nutrición y pídele a Dios creatividad. Rompe con el hábito continuo de pedir una pizza porque no hay tiempo de preparar otra cosa. ¡Dale a tus hijos el regalo de la buena salud!

2. Provee aceptación incondicional

La cosa más importante en la vida de un niño es su necesidad de conocer del Dios vivo y hablaremos sobre esto más adelante, pero la segunda cosa más importante que puedes darle a tu hijo es una buena autoestima, porque lo que él piensa de sí mismo, su autoconcepto, afectará sus relaciones con otros toda la vida. Hasta que uno tenga una autoimagen sana y positiva, tendrá la capacidad de amar a otros. La clave principal para que él tenga esta buena autoestima, es que sepa que sus padres le aceptan incondicionalmente.

Muchos hijos se sienten amados únicamente cuando son “trofeos”; es decir, la madre muestra aceptación solamente cuando el niño se comporta muy bien, cuando él sobresale en la escuela, en los deportes o en la música. El niño necesita saber que él es especial aun cuando no ha hecho nada especial. 

Es un hecho comprobado que las personas que se sienten de poco valor, de baja autoestima, son las más propensas a llevar una vida destructiva y a entrar en relaciones con personas que abusen de ellos. El niño que no se siente aceptado por sus padres llega a ser vulnerable a la presión destructiva del grupo. Él pelea para conseguir que otros lo acepten, también batalla para creer que Dios le acepta.

Nuestra necesidad de sentirnos aceptados empieza en el momento en que nacemos. Y si no lo recibimos, seremos adultos lisiados emocionalmente. Conozco a un matrimonio que tenían trasfondos muy diferentes. Genaro creció en una familia numerosa y sumamente pobre. Eran tan pobres que en ocasiones Genaro y sus hermanitos tuvieron que comer tierra para que no les doliera el estómago. Sin embargo, había amor y aceptación en la familia y hoy día Genaro es un adulto emocionalmente sano. Por otro lado a su esposa, Carolina, nunca le faltó nada en cuanto a necesidades físicas. Sin embargo, debido a que su madre murió cuando tenía apenas tres años, fue criada por una madrastra que nunca la aceptó totalmente. Carolina creció carente de aceptación y hoy día, casi 30 años después todavía batalla con la inseguridad y el rechazo.

Los hijos que no reciben palabras de amor y aceptación a menudo toman uno de dos caminos: Pueden ser adictos al estudio/trabajo y afanados por lograr una cosa tras otra. “Yo les mostraré que soy alguien”. O puede ser que se encierren en su propio mundo y vivan con un complejo tremendo de inferioridad.

La aceptación y la aprobación son dos cosas diferentes

Los niños nacen con cualidades divinas: Son cariñosos, amables y enseñables. A la vez, llevan la naturaleza pecaminosa de Adán: Son sumamente egoístas. La tarea de la madre es delicada, ella tiene que suplir su necesidad de seguridad, de amor y aceptación. A la vez, ella no debe aprobar la injusticia o mala conducta de su hijo. De modo que, ella tiene que mostrarle al hijo que lo acepta a él, pero no acepta su mal comportamiento.

¿Qué puede hacer una madre para crear un sentido de aceptación?

1. Reconoce al niño como único 

Evita comparar a los hijos, porque cada uno es único y el niño debe sentir que sus padres lo quieren igual que a sus hermanos.

2. Haz que el niño sepa que él es un gozo para ti 

Una de las cosas más devastadoras para un niño es sentir que vino por accidente, de un embarazo no deseado o que es un estorbo a la felicidad de sus padres o una carga económica.

3. Mantén una relación honesta con el niño 

Sé suficientemente honesta para confesar tus propias debilidades y fracasos. Por ejemplo, si el hijo tiene miedo a la oscuridad, dile: “Yo sé cómo te sientes. Yo también le tenía miedo a la oscuridad cuando era niña”. Pero si le llamas “cobarde”, le estás haciendo sentir que no lo aceptas. Cuando hay confianza para conversar sobre los temores y cuando oras con el niño al respecto, le ayudarás a sentirse seguro y aceptado.

4. Trata al niño como una persona de valor 

Evita avergonzarlo en público. Las personas que no se sintieron aceptadas por sus padres probablemente tendrán un espíritu de rechazo, el cual se manifiesta en una variedad de maneras. ¿Has conocido a una o más de estas mujeres: Eulalia, la envidiosa; Manuela, la mandona; Chila, la chismosa; Carmelita, la criticona; Perla, la perfeccionista; Dalila, la deprimida; Enriqueta, la enojona; Paula, la posesiva o Amelia, la amargada? Las personas “difíciles”; es decir, vengativas, posesivas, enojonas, pesimistas, celosas, las sufridas y otras, por lo general, son así porque no se aman a sí mismas. ¡Y todo empezó cuando de niñas, se sentían rechazadas! 

Provee seguridad y confianza

Cierto médico le preguntó a una niña: “¿Qué significa el hogar para ti?”. Ella contestó: —El hogar es el lugar a donde uno va cuando oscurece. Ciertamente es una bendición que el niño pueda volver a la seguridad de un hogar de amor cuando oscurece. Lo triste es que, para muchos niños, el hogar también es oscuro.

Los niños necesitan un sentido profundo de seguridad  si  han de llegar a ser adultos sanos emocionalmente. Como ya aprendimos, una madre demasiado dominante trae inseguridad a la vida de sus hijos, porque la personalidad del niño se desarrollará tan escasamente como una semilla que brota demasiado cerca de un árbol grande. Por otro lado, si la madre es demasiado tolerante, al grado que no pone restricciones definidas, también va a criar a un hijo inseguro. Por supuesto, la madre temerosa tendrá hijos inseguros.

Seis factores positivos para crear el sentido de seguridad en un niño:

1. Amor entre padre y madre 

En un estudio hecho a adolescentes con problemas, la razón que más se mencionó por el uso de drogas fue: Conflicto entre los padres. En el caso de padres divorciados, el hijo necesita saber que los dos le aman, aunque ya no se amen entre sí. 

2. Unidad familiar

3. Una rutina normal

4. Disciplina adecuada

5. Toques físicos (se hablará sobre esto más adelante)

6. Un sentido de pertenencia

Provee “nutrición” emocional

¿Has visto a un niño asustado y con terror en sus ojos? Pero de repente la madre le recoge, le toma en los brazos y empieza a consolarle con palabras tiernas. Poco a poco el niño se relaja, deja de llorar y se duerme en sus brazos. O se baja y se va corriendo. Lo mismo sucede cuando el niño se siente solo o herido; va corriendo a mamá y en sus brazos se siente seguro. Él necesita saber que ocurra lo que ocurra, ella siempre estará a su lado.

Nutrir quiere decir alimentar o sustentar. Una buena madre suple todo lo que el niño necesita, tanto física, como emocionalmente. Ella derrama cuidado al alma de sus hijos en la misma manera que el sol y el agua nutren a las plantas. Sin esto, el niño, como las plantas, se seca y muere emocionalmente.

Se ha comprobado con estudios en orfanatorios donde los bebés no recibieron abrazos y atención, muchos se murieron. El doctor René Spitz, un sicoanalista de Nueva York, se dedicó durante tres meses a observar las reacciones de los bebés en un hogar de huérfanos, donde el personal encargado estaba tan ocupado que cada niño recibía atención equivalente a “la décima parte de una madre”. El doctor Spitz encontró que aproximadamente el treinta por ciento de estos niños murieron antes de cumplir su primer año. “El hambre emocional es tan peligrosa como el hambre física”, dice el doctor Spitz. “Es más lenta, pero igualmente fatal”.

Provee amor incondicional

Tito 2:4

“Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a… sus hijos”.   

De todas nuestras necesidades emocionales, el amar y ser amado es lo primordial.

¿Qué es el amor? Primeramente, es una decisión y una respuesta que se aprende. El niño nace sin saber cómo amar pero con una gran capacidad para amar. Cuando el bebé recibe amor, él responde a ese amor y aprende a devolverlo.

Hay varias clases de amor y lo que una madre siente por su bebé es un afecto natural que Dios pone en su corazón. Es fácil sentir ese amor por un niño amable y obediente, pero, ¿cómo responderemos a un niño obstinado o a un adolescente rebelde? Si el amor “agape”, que es el amor incondicional de Dios, mora en nosotros, entonces podemos decidir amar a este niño o adolescente difícil y Él nos dará la capacidad.

El amor debe ser expresado... con palabras, acciones y actitudes

La pregunta no es; ¿amas a tus hijos? La pregunta es; ¿saben tus hijos que les amas? Debemos comunicar nuestro amor con palabras, acciones y actitudes. 

Proverbios 18:21

 “La muerte y la vida están en poder de la lengua...”. 

Proverbios 10:11

 “Manantial de vida es la boca del justo...”. 

Ningún hijo es demasiado grande como para decirle “te amo, mi hijo”. 

 

Los toques significativos

En los últimos años hemos escuchado sobre la importancia de los “toques significativos”. Y, ¿qué es un toque significativo? Es un abrazo, un beso, una mano sobre el hombro, dado por alguien significativo en la vida de uno. Los psicólogos nos dicen que es una forma de comunicarle al hijo amor, seguridad y aceptación. 

Los toques físicos han llegado a ser un tema de mucho estudio científico. Han hecho investigaciones con pacientes en los hospitales, las cuales confirman que en muchos casos estos toques cariñosos aceleran el proceso de la sanidad. 

Hace años un reportero entrevistó a Marilyn Monroe, el símbolo del sexo de los 50’s. Como él sabía de su triste niñez, que siendo huérfana ella fue pasada de familia a familia, él le preguntó: —¿Se sintió amada por alguna de las familias con las cuales vivió? Ella respondió: —Una vez, cuando tenía siete u ocho años, la señora con la cual viví estaba poniéndose su maquillaje y mientras yo la observaba, ella extendió su mano y me tocó en la mejilla. ¡Por un momento me sentí amada! Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras recordaba ese evento. ¿Por qué? El toque sólo duró unos segundos y había sucedido años atrás, pero, ¡había comunicado amor y seguridad a una niña hambrienta de afecto!

Al tratar a tus hijos, sé generosa con tus palabras y con estos toques físicos que comunican amor y aceptación. Cuando mis hijos eran pequeños, no existía la abundancia de buenos libros sobre la crianza de los hijos como en la actualidad. Aunque por supuesto, les amábamos mucho, mi esposo y yo no sabíamos la importancia de expresar verbalmente nuestro amor hacia los hijos, mucho menos los beneficios de los toques significativos. Pero una vez que aprendimos, empezamos a ponerlo en práctica. Hasta la fecha seguimos expresando amor con palabras y abrazos a nuestros tres hijos y a sus cónyuges. Puedo decir honestamente que disfrutamos una relación maravillosa con ellos y con nuestros nueve nietos.

Si tu hijo tiene un año de edad, diez o treinta años, sigue expresando tu amor a través de palabras, actitudes y acciones, incluyendo los toques significativos. Todo esto ayuda a crear una relación íntima y sólida con él, cualquiera que sea su edad. Si eres una madre que batalla para dar abrazos a su hijo, probablemente es porque tienes un sentir de rechazo, por no haber recibido expresiones de afecto. En la siguiente sección aprenderás cómo romper este patrón y ser sanada.   

Las cuatro “A”

¿Has escuchado de las cuatro A’s? Utilízalas y verás como obrarán maravillas en tu hijo:

1. Amor incondicional 

Jeffrey, quien creció en Guatemala en una familia típica, sufría cada vez que en la escuela repartían las boletas (calificaciones). Sus dos hermanos y su hermana recibían puros dieces, mientras él recibía cuatros y cincos. Un día su papá le llamó a su oficina, le sentó y Jeffrey se preparó para un buen regaño o castigo. Pero para su sorpresa, su papá le dijo: “Quiero que sepas que aunque tú recibes cuatros en la escuela, yo te amo igual. ¡Porque eres mi hijo!”. Estas palabras tuvieron tanto impacto en Jeffrey que años después, él se esforzó tanto en sus estudios que hasta, ¡sacó su doctorado en filosofía y educación! Ahora Dios está usándole para hablar con multitudes de jóvenes cada año.

2. Afecto

Ya hablamos de lo importante de expresar el amor a través de palabras, toques y actitudes.

3. Afirmación

A menudo lo único que escucha un hijo son palabras de corrección. Pero por cada cosa que él ha hecho mal, ¡probablemente ha hecho 20 cosas buenas! ¿Te has fijado en todo esto? ¿Le has comentado a él? “Qué bien recogiste tu cuarto”, “qué bueno que comiste tus verduras”, “gracias por ser generoso... o comprensivo, cariñoso, detallista, etc.”.

4. Accesibilidad

Podemos expresar amor a nuestros hijos sin necesidad de gastar mucho dinero, pero no podemos expresar amor sin gastar algo de nuestro tiempo. Se dice que Susana Wesley (madre de los destacados hombres de Dios, Juan y Carlos Wesley) que vivía en el Siglo IX, pasaba una hora a solas, cada semana, con cada uno de sus diecinueve hijos.

Es importante para el muchacho que sus padres tengan interés en sus actividades escolares y que asistan a eventos donde él participe. Pero también es efectivo que el niño sea incluido en actividades de los padres, por sencillas que sean. Por ejemplo, decirle: ‘‘¿Quieres ir a la tienda conmigo?’’, puede que sea simplemente ir a comprar leche, pero, ¿por qué no pasar el tiempo junto a tu hijo y platicar mientras realizas este trámite? Estos momentitos naturales y espontáneos de incluir al niño en tus actividades, edifican la comunicación y cariño entre madre e hijo.

¡Tú puedes dar sin amar, pero no puedes amar sin dar!

Provee disciplina

De todas las áreas de la crianza de los hijos, probablemente el asunto de la disciplina es donde existe más confusión. Por un lado, algunos hogares se parecen a un campo de concentración, donde los hijos viven atemorizados porque el error más pequeño es castigado severamente. Esta clase de disciplina sin amor es tiranía y produce hijos que llegan a ser adultos temerosos y llenos de hostilidad.

Por otro lado, amor permisivo sin disciplina produce hijos egoístas, sin carácter y muchas veces sin moralidad. Existe un sinnúmero de libros, escritos por supuestos “expertos” sobre el tema, que aconsejan contra el castigo corporal y a favor de un estilo permisivo. A veces las personas se sorprenden por cuánto dice nuestro Padre celestial sobre el tema. Por un lado Él advierte contra cualquier abuso físico o psicológico de parte de los padres: 

Efesios 6:4

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos…”. 

A la vez, vamos a ver que Él nos ordena usar el castigo corporal. 

Lo que dice Dios sobre la disciplina y el castigo

Proverbios l3:24

“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama desde temprano lo corrige”. 

Proverbios 19:18

“Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo”.

Proverbios 22:15

“La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él”. 

Proverbios 29:15

“La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre”. 

Límites de conducta

Un maestro compró una pecera grande y la llenó con agua. Cuando el agua estuvo a la temperatura ambiente, colocó algunos peces en la pecera. Pero los peces se comportaban de manera extraña, se amontonaban apretados en el centro del recipiente sin moverse casi nada. Pocos días más tarde, compró piedras de colores para la pecera. Después de colocar las piedras, los peces nadaron libremente. Las piedras en el fondo mostraban dónde se acababa el agua, cosa que los peces no sabían antes de ser colocadas las piedras.

De manera muy similar, el niño que no conoce los límites para su conducta se siente inseguro y falto de amor. Si no aprende en el hogar a vivir dentro de ciertos límites, tendrá dificultad para vivir dentro de los límites de la realidad una vez que salga al mundo exterior.

Métodos de disciplina

Es interesante notar que las Escrituras nos enseñan unos principios básicos sobre la disciplina y el castigo, pero no técnicas específicas. Obviamente, las técnicas y los métodos varían de una edad a otra, de un niño a otro y de una situación a otra.

Aquí hay algunos breves principios que pueden serte útiles:

1. Usa la alabanza más que el reproche

2. Insiste en la honradez

3. Sé consistente, pero no inflexible

4. Evita el ridículo y el sarcasmo

5. Establece límites de conducta claros y definidos

6. Haz las decisiones terminantes lentamente, especialmente cuando estás cansado

7. Considera las diferencias individuales de los niños y toma decisiones de acuerdo con éstas

8. No castigues dos veces por la misma falta

Una vez que castigues, hazle saber que ya lo has perdonado. Esto le ayudará a apreciar el perdón de Dios.

9. Ejecuta el castigo de acuerdo con la ofensa

 Se debe tratar con más severidad una mentira que una travesura.

10. No disciplines en público, ni delante de los amigos de tu hijo. Esto trae humillación y no será efectivo

11. Espera a castigar severamente hasta que estés calmado y controlado 

Un niño que es castigado más allá de lo que es justo porque sus padres están furiosos, no será corregido ni ayudado, al contrario se sentirá rechazado.

12. No castigues al niño obligándole a hacer cosas de provecho que debería de hacer de todas maneras

Por ejemplo, algunos padres a veces han obligado a sus hijos a leer poemas o la Biblia como castigo.

13. Nunca uses el nombre de Dios para intimidar o disciplinar 

“Si no te portas bien, Diosito te va a castigar”.

14. Evita tomar medidas disciplinarias en la mesa

Durante las comidas se debe fomentar una atmósfera de armonía.

15. No digas frases que sabes que son mentiras (o que asustan al niño)

“Si no te comes los frijolitos, el lobo te va a agarrar”.

16. Un niño no debe ser castigado por una reacción emocional natural 

Por ejemplo, el cansancio, la soledad, la vergüenza, el dolor y el temor son reacciones naturales.

Según las Escrituras mencionadas anteriormente, el padre que detiene el castigo a su hijo le aborrece. Y la palabra en hebreo, Shebet, que se traduce “castigo”, significa “la vara”. Así que el texto en Proverbios 13:24 dice: 

El que detiene el castigo (la vara), a su hijo aborrece...”.

 Es sentimentalismo y no amor, lo que detiene la vara. La mayoría de los padres cometen el error de usar la paliza como último recurso. Cuando los razonamientos, alegatos, sarcasmo y amenazas fracasan, la madre furiosa le da una paliza terrible al hijo. Pero cuando la vara se aplica en esta forma, casi siempre provoca más rebeldía.

No estamos hablando de abuso de niños. Unas nalgadas aplicadas en amor (no una cachetada en la cara) es el método bíblico, mientras que el abuso sucede cuando una madre enojada desquita su ira sobre su hijo. El dolor de una paliza no dura más que unos minutos pero los efectos positivos duran para toda la vida. Los padres debieran dejar de estar tratando de ganar un concurso de popularidad con sus hijos. Lo que su hijo pueda pensar de la madre en el momento de la disciplina es de poca importancia. Lo que el hijo pensará de ti de aquí a veinte años, ¡es de gran importancia!

En conclusión, no existe padre o madre que tenga la suficiente sabiduría para siempre saber cuándo y cómo disciplinar al hijo. Pero nuestro Padre celestial es la fuente de toda sabiduría y Él promete dársela a aquellos que se le acercan y que se la pidan. 

Santiago 1:5

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”. 

Provee conocimiento de Dios

De todas las necesidades del niño, la más grande es su necesidad de conocer a Dios. De modo que, la responsabilidad más fuerte de los padres es la de enseñar a los hijos acerca del carácter de Dios. 

Dios consideraba tan importante enseñar su Palabra a los hijos que Él mandó al pueblo de Israel a instruirles por la mañana y en la noche, aun escribir sus enseñanzas en los postes de su casa. Les exhortó repetidas veces que contaran a sus hijos las cosas maravillosas que Él había hecho por ellos.

Deuteronomio 11:18-21

“Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma... y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra”. 

Al informar a sus hijos y nietos de la forma en que Dios los había librado de la esclavitud de Egipto y los había protegido y alimentado durante su peregrinaje en el desierto, los israelitas comunicaban a sus hijos algo respecto al carácter de Dios. Y al enseñarles los mandamientos, aprendieron aún más acerca de su carácter.

¿Por qué algunos rechazan la enseñanza?

Probablemente la razón más común que se escucha de un joven que rechaza la fe y estilo de vida de sus padres es que éstos decían una cosa y vivían otra o que la vivían únicamente los domingos. Cuando la fe se reduce a simplemente ‘‘una religión’’, es decir, algunos ritos que cumplir, entonces no es la relación personal con el Creador del universo, a través de su Hijo, de la cual hablan las escrituras y de la cual los hijos sí querrán ser partícipes.

La Biblia dice:

Proverbios 22:6

 ‘‘Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él’’.

  La palabra “instruir” se refiere especialmente al ejemplo, es decir, la mayor parte de la enseñanza se comunica por el ejemplo. Las experiencias espirituales más importantes de una familia consisten en las cosas que suceden diariamente en el hogar entre todos los miembros de la familia. Conocer a Dios no es simplemente cumplir con una religión, ¡no! Conocer a Dios es algo que trae vida y gozo a uno y a su familia.

Debemos notar bien las palabras ‘‘alegrarán’’, ‘‘harán fiesta’’ y ‘‘junto con sus hijos’’ en la siguiente porción de las escrituras: 

Deuteronomio 12:7, 12, 18 (DHH)

“Comerán allí, delante del Señor su Dios, y en compañía de sus familias se alegrarán del fruto de su trabajo con que el Señor su Dios los haya bendecido.

 Y harán fiesta en presencia del Señor su Dios, junto con sus hijos... 

En presencia del Señor su Dios y en compañía de sus hijos... se alegrarán del fruto de su trabajo”. 

Servir a Dios no es algo aburrido, monótono o algo que se tolera para escapar del infierno. El cristianismo auténtico es un estilo de vida que se vive diariamente en comunión con el Altísimo y cuando es así, lo más natural es que los hijos lo deseen también. Cierto joven expresaba su preferencia por la versión de la Biblia Reina y Valera. Otro joven comentó que a él le gusto más la versión de las Américas. Y su amigo respondió: “Yo prefiero la versión de mi madre. Ella ha traducido la Biblia en el lenguaje de la vida diaria. La traducción de mi madre es la más clara”.

Programa a tu hijo para amar y servir a Dios

Se dice que el niño promedio hace 500,000 preguntas para cuando llega a los quince años. Esto significa medio millón de oportunidades de enseñar. Muchas de estas preguntas son; “¿por qué?”, “¿cómo?” y nos abre la puerta para compartir lo que Dios es en nuestras vidas.

Debemos programar a los hijos a que hagan grandes cosas para Dios. Según las estadísticas, la gran mayoría de los misioneros hoy en día afirman que recibieron el llamado para servir al Señor durante su niñez. Catalina Booth, fundadora juntamente con su esposo de la granorganización misionera, el Ejército de Salvación, testificaba que desde niña tenía el fuerte deseo de servir a Dios. Para cuando ella tenía 12 años, ¡ya había leído la Biblia varias veces! Por el trabajo de ella y su esposo William, miles de prostitutas y alcohólicos en Londres fueron rescatados y transformados. Se cerraron un sinnúmero de cantinas y prostíbulos.

Inculca en tu hijo la visión de un destino grande en Dios. Ayúdale a soñar en ser un misionero, un pastor, un médico, un inventor, un abogado o siervo público que se dedica a traer justicia a su patria. Los hermanos Wright, Wilbur y Orville, crecieron en un hogar cristiano y su madre entendió que habían sido llamados a ser inventores. Ella les animó en esta vocación y el resultado fue el primer avión que revolucionó los medios de transporte y que ha traído gran bendición a la humanidad.

Algún día, ¡tu hijo, también podrá servir a Dios y a su generación!

Dios es real en un mundo de terror

A pesar de que los niños hoy en día están creciendo en un mundo lleno de violencia y caos, ellos no tienen que ser personas nerviosas y temerosas. Enséñales las grandes promesas bíblicas para que vivan en victoria. En vez de regañar al hijo por tener miedo en la noche, ayúdale a aprender el Salmo 4:8: 

“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”.

Nosotros vivimos en la sierra de Chihuahua cuando mis tres hijos eran pequeños y en ocasiones había amenazas contra nuestras vidas. Pero nuestros hijos aprendieron de memoria textos bíblicos como: 

Salmo 34:7

“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”. 

Y llegaron a ser personas de fe que confiaban en la protección de Dios. Los niños tienen la capacidad de tener una fe real y profunda en un Dios grande si somos madres enérgicas y no perezosas. 

Para evaluar tu papel de enseñar a tus hijos en los caminos de Dios, hazte las siguientes preguntas:

¿Tus hijos saben sin lugar a dudas que amas a Dios?

¿Ellos te ven leyendo la Biblia? 

¿Oras regularmente con tus hijos?

¿Se dan cuenta tus hijos que la vida cristiana tiene la prioridad principal en tu vida?

¿Entienden tus hijos adolescentes y jóvenes que asistir cada domingo a la iglesia es tan imprescindible como ir a la escuela, que el decidir si van o no, no es una opción?

¿Animas a tus hijos a tener amistades cristianas y los apoyas facilitándoles que tengan actividades juntos?

¿Entienden tus hijos mayores la importancia de sólo tener noviazgos cristianos?

¿Tus hijos entienden el amor incondicional de Dios por ellos?

¿Hablar de Dios es parte de la conversación natural y regular entre ustedes?

Quizá has hecho todo esto, pero aún te deseseperas por la apatía de tus hijos, sean jóvenes o ya adultos independientes. ¡Ten ánimo! Dios dice: 

Proverbios 22:6

“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. 

Existen testimonios maravillosos de personas que fueron rebeldes en su juventud, pero ahora son poderosos siervos de Dios. 

 

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8 Tipos de Madre Pt.V




Publicado el:
Martes 28 de Mayo, 2019

¡Tú puedes ser buena madre!

¿Cuál es la mejor herencia que puedes dar a tu hijo? ¿Verdad que es ser una buena madre, con el fin de que él crezca para ser sano emocionalmente y que ame a Dios con todo su corazón?

A lo largo de la Escritura hallamos una gran variedad de situaciones usadas como ilustraciones de las verdades espirituales. Quizá la analogía más hermosa en toda la Biblia es el paralelo dibujado entre el padre humano y el Padre celestial. Más de tres mil veces se usan en la Escritura las palabras hijo, hijos, padre, padres, y la gran mayoría de estos casos se refiere a la relación de Dios como Padre hacia su pueblo. De modo que, de la paternidad de Dios podemos aprender mucho respecto a nuestras obligaciones como madres. Cuanto más se entienda el corazón de Dios como el de un padre/madre, más verdadero será nuestro papel como madre en la tierra.

Comúnmente somos bienintencionadas, pero a veces por ignorancia o ideas distorsionadas, herimos a los que más amamos. Entonces, usando el patrón de Dios, el Padre perfecto, veamos lo que una buena madre provee para su hijo. 

1. Provee para sus necesidades físicas

1 Timoteo 5:8

“Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo”. 

De todo lo que necesitan los hijos, probablemente lo más fácil de proveer son las necesidades físicas, como comida, ropa, casa y educación. Y abundan historias de madres (y padres) que sacrificaron sus propios sueños con tal de dar a sus hijos cosas materiales, mejores que lo que ellas posiblemente tuvieron. Sin embargo, hoy día en nuestra sociedad existe un grave peligro: ¡El materialismo!

¡Ten cuidado de que tu hijo no crezca creyendo que el mundo le debe lo mejor de ropa, escuelas, carros, etc.! Si por la gracia de Dios y el esfuerzo de sus padres, él tiene estas cosas, que esté muy agradecido, tanto con los padres, como también con Dios. La Biblia dice: “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero (cosas materiales)...”1Timoteo 6:10.

Una clave en el desarrollo físico y emocional de los hijos es una buena alimentación y es preocupante hoy en día cómo la combinación de vidas ajetreadas y la facilidad de conseguir comida rápida, ha degenerado la calidad de alimentación de nuestros hijos. Esto no sólo afecta en su salud física, como sobrepeso, predisposición a diabetes y otras cosas, sino su capacidad mental. 

Se ha comprobado científicamente que el azúcar refinada y otros químicos afectan el carácter de algunos niños. Tengo unos amigos que tenían un hijo hiperactivo de cuatro o cinco años. Cuando identificaron y eliminaron comidas con color artificial (como cheetos y kool-aid), el comportamiento del niño cambió casi inmediatamente (no estoy diciendo que todo caso de niño hiperactivo sea igual). Y, ¿sabe quién es la persona principal para traer los cambios necesarios en la cocina? Por supuesto, ¡la mamá!

Para Dios, la sana alimentación es parte de su plan divino. Antes de crear a Adán y Eva, les preparó un huerto lleno de variedad de frutas y legumbres. Y es interesante que muchos de los nutriólogos y médicos que se especializan en la medicina preventiva confirman que la dieta de Génesis, verduras, frutas, legumbres y nueces es lo más saludable que hay.

No tienes que ser una excelente cocinera, ni siquiera necesitas tener excesivo tiempo para preparar alimentos sanos. Lee todo lo que se pueda sobre la nutrición y pídele a Dios creatividad. Rompe con el hábito continuo de pedir una pizza porque no hay tiempo de preparar otra cosa. ¡Dale a tus hijos el regalo de la buena salud!

2. Provee aceptación incondicional

La cosa más importante en la vida de un niño es su necesidad de conocer del Dios vivo y hablaremos sobre esto más adelante, pero la segunda cosa más importante que puedes darle a tu hijo es una buena autoestima, porque lo que él piensa de sí mismo, su autoconcepto, afectará sus relaciones con otros toda la vida. Hasta que uno tenga una autoimagen sana y positiva, tendrá la capacidad de amar a otros. La clave principal para que él tenga esta buena autoestima, es que sepa que sus padres le aceptan incondicionalmente.

Muchos hijos se sienten amados únicamente cuando son “trofeos”; es decir, la madre muestra aceptación solamente cuando el niño se comporta muy bien, cuando él sobresale en la escuela, en los deportes o en la música. El niño necesita saber que él es especial aun cuando no ha hecho nada especial. 

Es un hecho comprobado que las personas que se sienten de poco valor, de baja autoestima, son las más propensas a llevar una vida destructiva y a entrar en relaciones con personas que abusen de ellos. El niño que no se siente aceptado por sus padres llega a ser vulnerable a la presión destructiva del grupo. Él pelea para conseguir que otros lo acepten, también batalla para creer que Dios le acepta.

Nuestra necesidad de sentirnos aceptados empieza en el momento en que nacemos. Y si no lo recibimos, seremos adultos lisiados emocionalmente. Conozco a un matrimonio que tenían trasfondos muy diferentes. Genaro creció en una familia numerosa y sumamente pobre. Eran tan pobres que en ocasiones Genaro y sus hermanitos tuvieron que comer tierra para que no les doliera el estómago. Sin embargo, había amor y aceptación en la familia y hoy día Genaro es un adulto emocionalmente sano. Por otro lado a su esposa, Carolina, nunca le faltó nada en cuanto a necesidades físicas. Sin embargo, debido a que su madre murió cuando tenía apenas tres años, fue criada por una madrastra que nunca la aceptó totalmente. Carolina creció carente de aceptación y hoy día, casi 30 años después todavía batalla con la inseguridad y el rechazo.

Los hijos que no reciben palabras de amor y aceptación a menudo toman uno de dos caminos: Pueden ser adictos al estudio/trabajo y afanados por lograr una cosa tras otra. “Yo les mostraré que soy alguien”. O puede ser que se encierren en su propio mundo y vivan con un complejo tremendo de inferioridad.

La aceptación y la aprobación son dos cosas diferentes

Los niños nacen con cualidades divinas: Son cariñosos, amables y enseñables. A la vez, llevan la naturaleza pecaminosa de Adán: Son sumamente egoístas. La tarea de la madre es delicada, ella tiene que suplir su necesidad de seguridad, de amor y aceptación. A la vez, ella no debe aprobar la injusticia o mala conducta de su hijo. De modo que, ella tiene que mostrarle al hijo que lo acepta a él, pero no acepta su mal comportamiento.

¿Qué puede hacer una madre para crear un sentido de aceptación?

1. Reconoce al niño como único 

Evita comparar a los hijos, porque cada uno es único y el niño debe sentir que sus padres lo quieren igual que a sus hermanos.

2. Haz que el niño sepa que él es un gozo para ti 

Una de las cosas más devastadoras para un niño es sentir que vino por accidente, de un embarazo no deseado o que es un estorbo a la felicidad de sus padres o una carga económica.

3. Mantén una relación honesta con el niño 

Sé suficientemente honesta para confesar tus propias debilidades y fracasos. Por ejemplo, si el hijo tiene miedo a la oscuridad, dile: “Yo sé cómo te sientes. Yo también le tenía miedo a la oscuridad cuando era niña”. Pero si le llamas “cobarde”, le estás haciendo sentir que no lo aceptas. Cuando hay confianza para conversar sobre los temores y cuando oras con el niño al respecto, le ayudarás a sentirse seguro y aceptado.

4. Trata al niño como una persona de valor 

Evita avergonzarlo en público. Las personas que no se sintieron aceptadas por sus padres probablemente tendrán un espíritu de rechazo, el cual se manifiesta en una variedad de maneras. ¿Has conocido a una o más de estas mujeres: Eulalia, la envidiosa; Manuela, la mandona; Chila, la chismosa; Carmelita, la criticona; Perla, la perfeccionista; Dalila, la deprimida; Enriqueta, la enojona; Paula, la posesiva o Amelia, la amargada? Las personas “difíciles”; es decir, vengativas, posesivas, enojonas, pesimistas, celosas, las sufridas y otras, por lo general, son así porque no se aman a sí mismas. ¡Y todo empezó cuando de niñas, se sentían rechazadas! 

Provee seguridad y confianza

Cierto médico le preguntó a una niña: “¿Qué significa el hogar para ti?”. Ella contestó: —El hogar es el lugar a donde uno va cuando oscurece. Ciertamente es una bendición que el niño pueda volver a la seguridad de un hogar de amor cuando oscurece. Lo triste es que, para muchos niños, el hogar también es oscuro.

Los niños necesitan un sentido profundo de seguridad  si  han de llegar a ser adultos sanos emocionalmente. Como ya aprendimos, una madre demasiado dominante trae inseguridad a la vida de sus hijos, porque la personalidad del niño se desarrollará tan escasamente como una semilla que brota demasiado cerca de un árbol grande. Por otro lado, si la madre es demasiado tolerante, al grado que no pone restricciones definidas, también va a criar a un hijo inseguro. Por supuesto, la madre temerosa tendrá hijos inseguros.

Seis factores positivos para crear el sentido de seguridad en un niño:

1. Amor entre padre y madre 

En un estudio hecho a adolescentes con problemas, la razón que más se mencionó por el uso de drogas fue: Conflicto entre los padres. En el caso de padres divorciados, el hijo necesita saber que los dos le aman, aunque ya no se amen entre sí. 

2. Unidad familiar

3. Una rutina normal

4. Disciplina adecuada

5. Toques físicos (se hablará sobre esto más adelante)

6. Un sentido de pertenencia

Provee “nutrición” emocional

¿Has visto a un niño asustado y con terror en sus ojos? Pero de repente la madre le recoge, le toma en los brazos y empieza a consolarle con palabras tiernas. Poco a poco el niño se relaja, deja de llorar y se duerme en sus brazos. O se baja y se va corriendo. Lo mismo sucede cuando el niño se siente solo o herido; va corriendo a mamá y en sus brazos se siente seguro. Él necesita saber que ocurra lo que ocurra, ella siempre estará a su lado.

Nutrir quiere decir alimentar o sustentar. Una buena madre suple todo lo que el niño necesita, tanto física, como emocionalmente. Ella derrama cuidado al alma de sus hijos en la misma manera que el sol y el agua nutren a las plantas. Sin esto, el niño, como las plantas, se seca y muere emocionalmente.

Se ha comprobado con estudios en orfanatorios donde los bebés no recibieron abrazos y atención, muchos se murieron. El doctor René Spitz, un sicoanalista de Nueva York, se dedicó durante tres meses a observar las reacciones de los bebés en un hogar de huérfanos, donde el personal encargado estaba tan ocupado que cada niño recibía atención equivalente a “la décima parte de una madre”. El doctor Spitz encontró que aproximadamente el treinta por ciento de estos niños murieron antes de cumplir su primer año. “El hambre emocional es tan peligrosa como el hambre física”, dice el doctor Spitz. “Es más lenta, pero igualmente fatal”.

Provee amor incondicional

Tito 2:4

“Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a… sus hijos”.   

De todas nuestras necesidades emocionales, el amar y ser amado es lo primordial.

¿Qué es el amor? Primeramente, es una decisión y una respuesta que se aprende. El niño nace sin saber cómo amar pero con una gran capacidad para amar. Cuando el bebé recibe amor, él responde a ese amor y aprende a devolverlo.

Hay varias clases de amor y lo que una madre siente por su bebé es un afecto natural que Dios pone en su corazón. Es fácil sentir ese amor por un niño amable y obediente, pero, ¿cómo responderemos a un niño obstinado o a un adolescente rebelde? Si el amor “agape”, que es el amor incondicional de Dios, mora en nosotros, entonces podemos decidir amar a este niño o adolescente difícil y Él nos dará la capacidad.

El amor debe ser expresado... con palabras, acciones y actitudes

La pregunta no es; ¿amas a tus hijos? La pregunta es; ¿saben tus hijos que les amas? Debemos comunicar nuestro amor con palabras, acciones y actitudes. 

Proverbios 18:21

 “La muerte y la vida están en poder de la lengua...”. 

Proverbios 10:11

 “Manantial de vida es la boca del justo...”. 

Ningún hijo es demasiado grande como para decirle “te amo, mi hijo”. 

 

Los toques significativos

En los últimos años hemos escuchado sobre la importancia de los “toques significativos”. Y, ¿qué es un toque significativo? Es un abrazo, un beso, una mano sobre el hombro, dado por alguien significativo en la vida de uno. Los psicólogos nos dicen que es una forma de comunicarle al hijo amor, seguridad y aceptación. 

Los toques físicos han llegado a ser un tema de mucho estudio científico. Han hecho investigaciones con pacientes en los hospitales, las cuales confirman que en muchos casos estos toques cariñosos aceleran el proceso de la sanidad. 

Hace años un reportero entrevistó a Marilyn Monroe, el símbolo del sexo de los 50’s. Como él sabía de su triste niñez, que siendo huérfana ella fue pasada de familia a familia, él le preguntó: —¿Se sintió amada por alguna de las familias con las cuales vivió? Ella respondió: —Una vez, cuando tenía siete u ocho años, la señora con la cual viví estaba poniéndose su maquillaje y mientras yo la observaba, ella extendió su mano y me tocó en la mejilla. ¡Por un momento me sentí amada! Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras recordaba ese evento. ¿Por qué? El toque sólo duró unos segundos y había sucedido años atrás, pero, ¡había comunicado amor y seguridad a una niña hambrienta de afecto!

Al tratar a tus hijos, sé generosa con tus palabras y con estos toques físicos que comunican amor y aceptación. Cuando mis hijos eran pequeños, no existía la abundancia de buenos libros sobre la crianza de los hijos como en la actualidad. Aunque por supuesto, les amábamos mucho, mi esposo y yo no sabíamos la importancia de expresar verbalmente nuestro amor hacia los hijos, mucho menos los beneficios de los toques significativos. Pero una vez que aprendimos, empezamos a ponerlo en práctica. Hasta la fecha seguimos expresando amor con palabras y abrazos a nuestros tres hijos y a sus cónyuges. Puedo decir honestamente que disfrutamos una relación maravillosa con ellos y con nuestros nueve nietos.

Si tu hijo tiene un año de edad, diez o treinta años, sigue expresando tu amor a través de palabras, actitudes y acciones, incluyendo los toques significativos. Todo esto ayuda a crear una relación íntima y sólida con él, cualquiera que sea su edad. Si eres una madre que batalla para dar abrazos a su hijo, probablemente es porque tienes un sentir de rechazo, por no haber recibido expresiones de afecto. En la siguiente sección aprenderás cómo romper este patrón y ser sanada.   

Las cuatro “A”

¿Has escuchado de las cuatro A’s? Utilízalas y verás como obrarán maravillas en tu hijo:

1. Amor incondicional 

Jeffrey, quien creció en Guatemala en una familia típica, sufría cada vez que en la escuela repartían las boletas (calificaciones). Sus dos hermanos y su hermana recibían puros dieces, mientras él recibía cuatros y cincos. Un día su papá le llamó a su oficina, le sentó y Jeffrey se preparó para un buen regaño o castigo. Pero para su sorpresa, su papá le dijo: “Quiero que sepas que aunque tú recibes cuatros en la escuela, yo te amo igual. ¡Porque eres mi hijo!”. Estas palabras tuvieron tanto impacto en Jeffrey que años después, él se esforzó tanto en sus estudios que hasta, ¡sacó su doctorado en filosofía y educación! Ahora Dios está usándole para hablar con multitudes de jóvenes cada año.

2. Afecto

Ya hablamos de lo importante de expresar el amor a través de palabras, toques y actitudes.

3. Afirmación

A menudo lo único que escucha un hijo son palabras de corrección. Pero por cada cosa que él ha hecho mal, ¡probablemente ha hecho 20 cosas buenas! ¿Te has fijado en todo esto? ¿Le has comentado a él? “Qué bien recogiste tu cuarto”, “qué bueno que comiste tus verduras”, “gracias por ser generoso... o comprensivo, cariñoso, detallista, etc.”.

4. Accesibilidad

Podemos expresar amor a nuestros hijos sin necesidad de gastar mucho dinero, pero no podemos expresar amor sin gastar algo de nuestro tiempo. Se dice que Susana Wesley (madre de los destacados hombres de Dios, Juan y Carlos Wesley) que vivía en el Siglo IX, pasaba una hora a solas, cada semana, con cada uno de sus diecinueve hijos.

Es importante para el muchacho que sus padres tengan interés en sus actividades escolares y que asistan a eventos donde él participe. Pero también es efectivo que el niño sea incluido en actividades de los padres, por sencillas que sean. Por ejemplo, decirle: ‘‘¿Quieres ir a la tienda conmigo?’’, puede que sea simplemente ir a comprar leche, pero, ¿por qué no pasar el tiempo junto a tu hijo y platicar mientras realizas este trámite? Estos momentitos naturales y espontáneos de incluir al niño en tus actividades, edifican la comunicación y cariño entre madre e hijo.

¡Tú puedes dar sin amar, pero no puedes amar sin dar!

Provee disciplina

De todas las áreas de la crianza de los hijos, probablemente el asunto de la disciplina es donde existe más confusión. Por un lado, algunos hogares se parecen a un campo de concentración, donde los hijos viven atemorizados porque el error más pequeño es castigado severamente. Esta clase de disciplina sin amor es tiranía y produce hijos que llegan a ser adultos temerosos y llenos de hostilidad.

Por otro lado, amor permisivo sin disciplina produce hijos egoístas, sin carácter y muchas veces sin moralidad. Existe un sinnúmero de libros, escritos por supuestos “expertos” sobre el tema, que aconsejan contra el castigo corporal y a favor de un estilo permisivo. A veces las personas se sorprenden por cuánto dice nuestro Padre celestial sobre el tema. Por un lado Él advierte contra cualquier abuso físico o psicológico de parte de los padres: 

Efesios 6:4

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos…”. 

A la vez, vamos a ver que Él nos ordena usar el castigo corporal. 

Lo que dice Dios sobre la disciplina y el castigo

Proverbios l3:24

“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama desde temprano lo corrige”. 

Proverbios 19:18

“Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo”.

Proverbios 22:15

“La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él”. 

Proverbios 29:15

“La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre”. 

Límites de conducta

Un maestro compró una pecera grande y la llenó con agua. Cuando el agua estuvo a la temperatura ambiente, colocó algunos peces en la pecera. Pero los peces se comportaban de manera extraña, se amontonaban apretados en el centro del recipiente sin moverse casi nada. Pocos días más tarde, compró piedras de colores para la pecera. Después de colocar las piedras, los peces nadaron libremente. Las piedras en el fondo mostraban dónde se acababa el agua, cosa que los peces no sabían antes de ser colocadas las piedras.

De manera muy similar, el niño que no conoce los límites para su conducta se siente inseguro y falto de amor. Si no aprende en el hogar a vivir dentro de ciertos límites, tendrá dificultad para vivir dentro de los límites de la realidad una vez que salga al mundo exterior.

Métodos de disciplina

Es interesante notar que las Escrituras nos enseñan unos principios básicos sobre la disciplina y el castigo, pero no técnicas específicas. Obviamente, las técnicas y los métodos varían de una edad a otra, de un niño a otro y de una situación a otra.

Aquí hay algunos breves principios que pueden serte útiles:

1. Usa la alabanza más que el reproche

2. Insiste en la honradez

3. Sé consistente, pero no inflexible

4. Evita el ridículo y el sarcasmo

5. Establece límites de conducta claros y definidos

6. Haz las decisiones terminantes lentamente, especialmente cuando estás cansado

7. Considera las diferencias individuales de los niños y toma decisiones de acuerdo con éstas

8. No castigues dos veces por la misma falta

Una vez que castigues, hazle saber que ya lo has perdonado. Esto le ayudará a apreciar el perdón de Dios.

9. Ejecuta el castigo de acuerdo con la ofensa

 Se debe tratar con más severidad una mentira que una travesura.

10. No disciplines en público, ni delante de los amigos de tu hijo. Esto trae humillación y no será efectivo

11. Espera a castigar severamente hasta que estés calmado y controlado 

Un niño que es castigado más allá de lo que es justo porque sus padres están furiosos, no será corregido ni ayudado, al contrario se sentirá rechazado.

12. No castigues al niño obligándole a hacer cosas de provecho que debería de hacer de todas maneras

Por ejemplo, algunos padres a veces han obligado a sus hijos a leer poemas o la Biblia como castigo.

13. Nunca uses el nombre de Dios para intimidar o disciplinar 

“Si no te portas bien, Diosito te va a castigar”.

14. Evita tomar medidas disciplinarias en la mesa

Durante las comidas se debe fomentar una atmósfera de armonía.

15. No digas frases que sabes que son mentiras (o que asustan al niño)

“Si no te comes los frijolitos, el lobo te va a agarrar”.

16. Un niño no debe ser castigado por una reacción emocional natural 

Por ejemplo, el cansancio, la soledad, la vergüenza, el dolor y el temor son reacciones naturales.

Según las Escrituras mencionadas anteriormente, el padre que detiene el castigo a su hijo le aborrece. Y la palabra en hebreo, Shebet, que se traduce “castigo”, significa “la vara”. Así que el texto en Proverbios 13:24 dice: 

El que detiene el castigo (la vara), a su hijo aborrece...”.

 Es sentimentalismo y no amor, lo que detiene la vara. La mayoría de los padres cometen el error de usar la paliza como último recurso. Cuando los razonamientos, alegatos, sarcasmo y amenazas fracasan, la madre furiosa le da una paliza terrible al hijo. Pero cuando la vara se aplica en esta forma, casi siempre provoca más rebeldía.

No estamos hablando de abuso de niños. Unas nalgadas aplicadas en amor (no una cachetada en la cara) es el método bíblico, mientras que el abuso sucede cuando una madre enojada desquita su ira sobre su hijo. El dolor de una paliza no dura más que unos minutos pero los efectos positivos duran para toda la vida. Los padres debieran dejar de estar tratando de ganar un concurso de popularidad con sus hijos. Lo que su hijo pueda pensar de la madre en el momento de la disciplina es de poca importancia. Lo que el hijo pensará de ti de aquí a veinte años, ¡es de gran importancia!

En conclusión, no existe padre o madre que tenga la suficiente sabiduría para siempre saber cuándo y cómo disciplinar al hijo. Pero nuestro Padre celestial es la fuente de toda sabiduría y Él promete dársela a aquellos que se le acercan y que se la pidan. 

Santiago 1:5

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”. 

Provee conocimiento de Dios

De todas las necesidades del niño, la más grande es su necesidad de conocer a Dios. De modo que, la responsabilidad más fuerte de los padres es la de enseñar a los hijos acerca del carácter de Dios. 

Dios consideraba tan importante enseñar su Palabra a los hijos que Él mandó al pueblo de Israel a instruirles por la mañana y en la noche, aun escribir sus enseñanzas en los postes de su casa. Les exhortó repetidas veces que contaran a sus hijos las cosas maravillosas que Él había hecho por ellos.

Deuteronomio 11:18-21

“Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma... y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra”. 

Al informar a sus hijos y nietos de la forma en que Dios los había librado de la esclavitud de Egipto y los había protegido y alimentado durante su peregrinaje en el desierto, los israelitas comunicaban a sus hijos algo respecto al carácter de Dios. Y al enseñarles los mandamientos, aprendieron aún más acerca de su carácter.

¿Por qué algunos rechazan la enseñanza?

Probablemente la razón más común que se escucha de un joven que rechaza la fe y estilo de vida de sus padres es que éstos decían una cosa y vivían otra o que la vivían únicamente los domingos. Cuando la fe se reduce a simplemente ‘‘una religión’’, es decir, algunos ritos que cumplir, entonces no es la relación personal con el Creador del universo, a través de su Hijo, de la cual hablan las escrituras y de la cual los hijos sí querrán ser partícipes.

La Biblia dice:

Proverbios 22:6

 ‘‘Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él’’.

  La palabra “instruir” se refiere especialmente al ejemplo, es decir, la mayor parte de la enseñanza se comunica por el ejemplo. Las experiencias espirituales más importantes de una familia consisten en las cosas que suceden diariamente en el hogar entre todos los miembros de la familia. Conocer a Dios no es simplemente cumplir con una religión, ¡no! Conocer a Dios es algo que trae vida y gozo a uno y a su familia.

Debemos notar bien las palabras ‘‘alegrarán’’, ‘‘harán fiesta’’ y ‘‘junto con sus hijos’’ en la siguiente porción de las escrituras: 

Deuteronomio 12:7, 12, 18 (DHH)

“Comerán allí, delante del Señor su Dios, y en compañía de sus familias se alegrarán del fruto de su trabajo con que el Señor su Dios los haya bendecido.

 Y harán fiesta en presencia del Señor su Dios, junto con sus hijos... 

En presencia del Señor su Dios y en compañía de sus hijos... se alegrarán del fruto de su trabajo”. 

Servir a Dios no es algo aburrido, monótono o algo que se tolera para escapar del infierno. El cristianismo auténtico es un estilo de vida que se vive diariamente en comunión con el Altísimo y cuando es así, lo más natural es que los hijos lo deseen también. Cierto joven expresaba su preferencia por la versión de la Biblia Reina y Valera. Otro joven comentó que a él le gusto más la versión de las Américas. Y su amigo respondió: “Yo prefiero la versión de mi madre. Ella ha traducido la Biblia en el lenguaje de la vida diaria. La traducción de mi madre es la más clara”.

Programa a tu hijo para amar y servir a Dios

Se dice que el niño promedio hace 500,000 preguntas para cuando llega a los quince años. Esto significa medio millón de oportunidades de enseñar. Muchas de estas preguntas son; “¿por qué?”, “¿cómo?” y nos abre la puerta para compartir lo que Dios es en nuestras vidas.

Debemos programar a los hijos a que hagan grandes cosas para Dios. Según las estadísticas, la gran mayoría de los misioneros hoy en día afirman que recibieron el llamado para servir al Señor durante su niñez. Catalina Booth, fundadora juntamente con su esposo de la granorganización misionera, el Ejército de Salvación, testificaba que desde niña tenía el fuerte deseo de servir a Dios. Para cuando ella tenía 12 años, ¡ya había leído la Biblia varias veces! Por el trabajo de ella y su esposo William, miles de prostitutas y alcohólicos en Londres fueron rescatados y transformados. Se cerraron un sinnúmero de cantinas y prostíbulos.

Inculca en tu hijo la visión de un destino grande en Dios. Ayúdale a soñar en ser un misionero, un pastor, un médico, un inventor, un abogado o siervo público que se dedica a traer justicia a su patria. Los hermanos Wright, Wilbur y Orville, crecieron en un hogar cristiano y su madre entendió que habían sido llamados a ser inventores. Ella les animó en esta vocación y el resultado fue el primer avión que revolucionó los medios de transporte y que ha traído gran bendición a la humanidad.

Algún día, ¡tu hijo, también podrá servir a Dios y a su generación!

Dios es real en un mundo de terror

A pesar de que los niños hoy en día están creciendo en un mundo lleno de violencia y caos, ellos no tienen que ser personas nerviosas y temerosas. Enséñales las grandes promesas bíblicas para que vivan en victoria. En vez de regañar al hijo por tener miedo en la noche, ayúdale a aprender el Salmo 4:8: 

“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”.

Nosotros vivimos en la sierra de Chihuahua cuando mis tres hijos eran pequeños y en ocasiones había amenazas contra nuestras vidas. Pero nuestros hijos aprendieron de memoria textos bíblicos como: 

Salmo 34:7

“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”. 

Y llegaron a ser personas de fe que confiaban en la protección de Dios. Los niños tienen la capacidad de tener una fe real y profunda en un Dios grande si somos madres enérgicas y no perezosas. 

Para evaluar tu papel de enseñar a tus hijos en los caminos de Dios, hazte las siguientes preguntas:

¿Tus hijos saben sin lugar a dudas que amas a Dios?

¿Ellos te ven leyendo la Biblia? 

¿Oras regularmente con tus hijos?

¿Se dan cuenta tus hijos que la vida cristiana tiene la prioridad principal en tu vida?

¿Entienden tus hijos adolescentes y jóvenes que asistir cada domingo a la iglesia es tan imprescindible como ir a la escuela, que el decidir si van o no, no es una opción?

¿Animas a tus hijos a tener amistades cristianas y los apoyas facilitándoles que tengan actividades juntos?

¿Entienden tus hijos mayores la importancia de sólo tener noviazgos cristianos?

¿Tus hijos entienden el amor incondicional de Dios por ellos?

¿Hablar de Dios es parte de la conversación natural y regular entre ustedes?

Quizá has hecho todo esto, pero aún te deseseperas por la apatía de tus hijos, sean jóvenes o ya adultos independientes. ¡Ten ánimo! Dios dice: 

Proverbios 22:6

“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. 

Existen testimonios maravillosos de personas que fueron rebeldes en su juventud, pero ahora son poderosos siervos de Dios. 

 

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Por: Gloria Richards
Martes 28 de Mayo, 2019

¡Tú puedes ser buena madre!

¿Cuál es la mejor herencia que puedes dar a tu hijo? ¿Verdad que es ser una buena madre, con el fin de que él crezca para ser sano emocionalmente y que ame a Dios con todo su corazón?

A lo largo de la Escritura hallamos una gran variedad de situaciones usadas como ilustraciones de las verdades espirituales. Quizá la analogía más hermosa en toda la Biblia es el paralelo dibujado entre el padre humano y el Padre celestial. Más de tres mil veces se usan en la Escritura las palabras hijo, hijos, padre, padres, y la gran mayoría de estos casos se refiere a la relación de Dios como Padre hacia su pueblo. De modo que, de la paternidad de Dios podemos aprender mucho respecto a nuestras obligaciones como madres. Cuanto más se entienda el corazón de Dios como el de un padre/madre, más verdadero será nuestro papel como madre en la tierra.

Comúnmente somos bienintencionadas, pero a veces por ignorancia o ideas distorsionadas, herimos a los que más amamos. Entonces, usando el patrón de Dios, el Padre perfecto, veamos lo que una buena madre provee para su hijo. 

1. Provee para sus necesidades físicas

1 Timoteo 5:8

“Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo”. 

De todo lo que necesitan los hijos, probablemente lo más fácil de proveer son las necesidades físicas, como comida, ropa, casa y educación. Y abundan historias de madres (y padres) que sacrificaron sus propios sueños con tal de dar a sus hijos cosas materiales, mejores que lo que ellas posiblemente tuvieron. Sin embargo, hoy día en nuestra sociedad existe un grave peligro: ¡El materialismo!

¡Ten cuidado de que tu hijo no crezca creyendo que el mundo le debe lo mejor de ropa, escuelas, carros, etc.! Si por la gracia de Dios y el esfuerzo de sus padres, él tiene estas cosas, que esté muy agradecido, tanto con los padres, como también con Dios. La Biblia dice: “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero (cosas materiales)...”1Timoteo 6:10.

Una clave en el desarrollo físico y emocional de los hijos es una buena alimentación y es preocupante hoy en día cómo la combinación de vidas ajetreadas y la facilidad de conseguir comida rápida, ha degenerado la calidad de alimentación de nuestros hijos. Esto no sólo afecta en su salud física, como sobrepeso, predisposición a diabetes y otras cosas, sino su capacidad mental. 

Se ha comprobado científicamente que el azúcar refinada y otros químicos afectan el carácter de algunos niños. Tengo unos amigos que tenían un hijo hiperactivo de cuatro o cinco años. Cuando identificaron y eliminaron comidas con color artificial (como cheetos y kool-aid), el comportamiento del niño cambió casi inmediatamente (no estoy diciendo que todo caso de niño hiperactivo sea igual). Y, ¿sabe quién es la persona principal para traer los cambios necesarios en la cocina? Por supuesto, ¡la mamá!

Para Dios, la sana alimentación es parte de su plan divino. Antes de crear a Adán y Eva, les preparó un huerto lleno de variedad de frutas y legumbres. Y es interesante que muchos de los nutriólogos y médicos que se especializan en la medicina preventiva confirman que la dieta de Génesis, verduras, frutas, legumbres y nueces es lo más saludable que hay.

No tienes que ser una excelente cocinera, ni siquiera necesitas tener excesivo tiempo para preparar alimentos sanos. Lee todo lo que se pueda sobre la nutrición y pídele a Dios creatividad. Rompe con el hábito continuo de pedir una pizza porque no hay tiempo de preparar otra cosa. ¡Dale a tus hijos el regalo de la buena salud!

2. Provee aceptación incondicional

La cosa más importante en la vida de un niño es su necesidad de conocer del Dios vivo y hablaremos sobre esto más adelante, pero la segunda cosa más importante que puedes darle a tu hijo es una buena autoestima, porque lo que él piensa de sí mismo, su autoconcepto, afectará sus relaciones con otros toda la vida. Hasta que uno tenga una autoimagen sana y positiva, tendrá la capacidad de amar a otros. La clave principal para que él tenga esta buena autoestima, es que sepa que sus padres le aceptan incondicionalmente.

Muchos hijos se sienten amados únicamente cuando son “trofeos”; es decir, la madre muestra aceptación solamente cuando el niño se comporta muy bien, cuando él sobresale en la escuela, en los deportes o en la música. El niño necesita saber que él es especial aun cuando no ha hecho nada especial. 

Es un hecho comprobado que las personas que se sienten de poco valor, de baja autoestima, son las más propensas a llevar una vida destructiva y a entrar en relaciones con personas que abusen de ellos. El niño que no se siente aceptado por sus padres llega a ser vulnerable a la presión destructiva del grupo. Él pelea para conseguir que otros lo acepten, también batalla para creer que Dios le acepta.

Nuestra necesidad de sentirnos aceptados empieza en el momento en que nacemos. Y si no lo recibimos, seremos adultos lisiados emocionalmente. Conozco a un matrimonio que tenían trasfondos muy diferentes. Genaro creció en una familia numerosa y sumamente pobre. Eran tan pobres que en ocasiones Genaro y sus hermanitos tuvieron que comer tierra para que no les doliera el estómago. Sin embargo, había amor y aceptación en la familia y hoy día Genaro es un adulto emocionalmente sano. Por otro lado a su esposa, Carolina, nunca le faltó nada en cuanto a necesidades físicas. Sin embargo, debido a que su madre murió cuando tenía apenas tres años, fue criada por una madrastra que nunca la aceptó totalmente. Carolina creció carente de aceptación y hoy día, casi 30 años después todavía batalla con la inseguridad y el rechazo.

Los hijos que no reciben palabras de amor y aceptación a menudo toman uno de dos caminos: Pueden ser adictos al estudio/trabajo y afanados por lograr una cosa tras otra. “Yo les mostraré que soy alguien”. O puede ser que se encierren en su propio mundo y vivan con un complejo tremendo de inferioridad.

La aceptación y la aprobación son dos cosas diferentes

Los niños nacen con cualidades divinas: Son cariñosos, amables y enseñables. A la vez, llevan la naturaleza pecaminosa de Adán: Son sumamente egoístas. La tarea de la madre es delicada, ella tiene que suplir su necesidad de seguridad, de amor y aceptación. A la vez, ella no debe aprobar la injusticia o mala conducta de su hijo. De modo que, ella tiene que mostrarle al hijo que lo acepta a él, pero no acepta su mal comportamiento.

¿Qué puede hacer una madre para crear un sentido de aceptación?

1. Reconoce al niño como único 

Evita comparar a los hijos, porque cada uno es único y el niño debe sentir que sus padres lo quieren igual que a sus hermanos.

2. Haz que el niño sepa que él es un gozo para ti 

Una de las cosas más devastadoras para un niño es sentir que vino por accidente, de un embarazo no deseado o que es un estorbo a la felicidad de sus padres o una carga económica.

3. Mantén una relación honesta con el niño 

Sé suficientemente honesta para confesar tus propias debilidades y fracasos. Por ejemplo, si el hijo tiene miedo a la oscuridad, dile: “Yo sé cómo te sientes. Yo también le tenía miedo a la oscuridad cuando era niña”. Pero si le llamas “cobarde”, le estás haciendo sentir que no lo aceptas. Cuando hay confianza para conversar sobre los temores y cuando oras con el niño al respecto, le ayudarás a sentirse seguro y aceptado.

4. Trata al niño como una persona de valor 

Evita avergonzarlo en público. Las personas que no se sintieron aceptadas por sus padres probablemente tendrán un espíritu de rechazo, el cual se manifiesta en una variedad de maneras. ¿Has conocido a una o más de estas mujeres: Eulalia, la envidiosa; Manuela, la mandona; Chila, la chismosa; Carmelita, la criticona; Perla, la perfeccionista; Dalila, la deprimida; Enriqueta, la enojona; Paula, la posesiva o Amelia, la amargada? Las personas “difíciles”; es decir, vengativas, posesivas, enojonas, pesimistas, celosas, las sufridas y otras, por lo general, son así porque no se aman a sí mismas. ¡Y todo empezó cuando de niñas, se sentían rechazadas! 

Provee seguridad y confianza

Cierto médico le preguntó a una niña: “¿Qué significa el hogar para ti?”. Ella contestó: —El hogar es el lugar a donde uno va cuando oscurece. Ciertamente es una bendición que el niño pueda volver a la seguridad de un hogar de amor cuando oscurece. Lo triste es que, para muchos niños, el hogar también es oscuro.

Los niños necesitan un sentido profundo de seguridad  si  han de llegar a ser adultos sanos emocionalmente. Como ya aprendimos, una madre demasiado dominante trae inseguridad a la vida de sus hijos, porque la personalidad del niño se desarrollará tan escasamente como una semilla que brota demasiado cerca de un árbol grande. Por otro lado, si la madre es demasiado tolerante, al grado que no pone restricciones definidas, también va a criar a un hijo inseguro. Por supuesto, la madre temerosa tendrá hijos inseguros.

Seis factores positivos para crear el sentido de seguridad en un niño:

1. Amor entre padre y madre 

En un estudio hecho a adolescentes con problemas, la razón que más se mencionó por el uso de drogas fue: Conflicto entre los padres. En el caso de padres divorciados, el hijo necesita saber que los dos le aman, aunque ya no se amen entre sí. 

2. Unidad familiar

3. Una rutina normal

4. Disciplina adecuada

5. Toques físicos (se hablará sobre esto más adelante)

6. Un sentido de pertenencia

Provee “nutrición” emocional

¿Has visto a un niño asustado y con terror en sus ojos? Pero de repente la madre le recoge, le toma en los brazos y empieza a consolarle con palabras tiernas. Poco a poco el niño se relaja, deja de llorar y se duerme en sus brazos. O se baja y se va corriendo. Lo mismo sucede cuando el niño se siente solo o herido; va corriendo a mamá y en sus brazos se siente seguro. Él necesita saber que ocurra lo que ocurra, ella siempre estará a su lado.

Nutrir quiere decir alimentar o sustentar. Una buena madre suple todo lo que el niño necesita, tanto física, como emocionalmente. Ella derrama cuidado al alma de sus hijos en la misma manera que el sol y el agua nutren a las plantas. Sin esto, el niño, como las plantas, se seca y muere emocionalmente.

Se ha comprobado con estudios en orfanatorios donde los bebés no recibieron abrazos y atención, muchos se murieron. El doctor René Spitz, un sicoanalista de Nueva York, se dedicó durante tres meses a observar las reacciones de los bebés en un hogar de huérfanos, donde el personal encargado estaba tan ocupado que cada niño recibía atención equivalente a “la décima parte de una madre”. El doctor Spitz encontró que aproximadamente el treinta por ciento de estos niños murieron antes de cumplir su primer año. “El hambre emocional es tan peligrosa como el hambre física”, dice el doctor Spitz. “Es más lenta, pero igualmente fatal”.

Provee amor incondicional

Tito 2:4

“Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a… sus hijos”.   

De todas nuestras necesidades emocionales, el amar y ser amado es lo primordial.

¿Qué es el amor? Primeramente, es una decisión y una respuesta que se aprende. El niño nace sin saber cómo amar pero con una gran capacidad para amar. Cuando el bebé recibe amor, él responde a ese amor y aprende a devolverlo.

Hay varias clases de amor y lo que una madre siente por su bebé es un afecto natural que Dios pone en su corazón. Es fácil sentir ese amor por un niño amable y obediente, pero, ¿cómo responderemos a un niño obstinado o a un adolescente rebelde? Si el amor “agape”, que es el amor incondicional de Dios, mora en nosotros, entonces podemos decidir amar a este niño o adolescente difícil y Él nos dará la capacidad.

El amor debe ser expresado... con palabras, acciones y actitudes

La pregunta no es; ¿amas a tus hijos? La pregunta es; ¿saben tus hijos que les amas? Debemos comunicar nuestro amor con palabras, acciones y actitudes. 

Proverbios 18:21

 “La muerte y la vida están en poder de la lengua...”. 

Proverbios 10:11

 “Manantial de vida es la boca del justo...”. 

Ningún hijo es demasiado grande como para decirle “te amo, mi hijo”. 

 

Los toques significativos

En los últimos años hemos escuchado sobre la importancia de los “toques significativos”. Y, ¿qué es un toque significativo? Es un abrazo, un beso, una mano sobre el hombro, dado por alguien significativo en la vida de uno. Los psicólogos nos dicen que es una forma de comunicarle al hijo amor, seguridad y aceptación. 

Los toques físicos han llegado a ser un tema de mucho estudio científico. Han hecho investigaciones con pacientes en los hospitales, las cuales confirman que en muchos casos estos toques cariñosos aceleran el proceso de la sanidad. 

Hace años un reportero entrevistó a Marilyn Monroe, el símbolo del sexo de los 50’s. Como él sabía de su triste niñez, que siendo huérfana ella fue pasada de familia a familia, él le preguntó: —¿Se sintió amada por alguna de las familias con las cuales vivió? Ella respondió: —Una vez, cuando tenía siete u ocho años, la señora con la cual viví estaba poniéndose su maquillaje y mientras yo la observaba, ella extendió su mano y me tocó en la mejilla. ¡Por un momento me sentí amada! Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras recordaba ese evento. ¿Por qué? El toque sólo duró unos segundos y había sucedido años atrás, pero, ¡había comunicado amor y seguridad a una niña hambrienta de afecto!

Al tratar a tus hijos, sé generosa con tus palabras y con estos toques físicos que comunican amor y aceptación. Cuando mis hijos eran pequeños, no existía la abundancia de buenos libros sobre la crianza de los hijos como en la actualidad. Aunque por supuesto, les amábamos mucho, mi esposo y yo no sabíamos la importancia de expresar verbalmente nuestro amor hacia los hijos, mucho menos los beneficios de los toques significativos. Pero una vez que aprendimos, empezamos a ponerlo en práctica. Hasta la fecha seguimos expresando amor con palabras y abrazos a nuestros tres hijos y a sus cónyuges. Puedo decir honestamente que disfrutamos una relación maravillosa con ellos y con nuestros nueve nietos.

Si tu hijo tiene un año de edad, diez o treinta años, sigue expresando tu amor a través de palabras, actitudes y acciones, incluyendo los toques significativos. Todo esto ayuda a crear una relación íntima y sólida con él, cualquiera que sea su edad. Si eres una madre que batalla para dar abrazos a su hijo, probablemente es porque tienes un sentir de rechazo, por no haber recibido expresiones de afecto. En la siguiente sección aprenderás cómo romper este patrón y ser sanada.   

Las cuatro “A”

¿Has escuchado de las cuatro A’s? Utilízalas y verás como obrarán maravillas en tu hijo:

1. Amor incondicional 

Jeffrey, quien creció en Guatemala en una familia típica, sufría cada vez que en la escuela repartían las boletas (calificaciones). Sus dos hermanos y su hermana recibían puros dieces, mientras él recibía cuatros y cincos. Un día su papá le llamó a su oficina, le sentó y Jeffrey se preparó para un buen regaño o castigo. Pero para su sorpresa, su papá le dijo: “Quiero que sepas que aunque tú recibes cuatros en la escuela, yo te amo igual. ¡Porque eres mi hijo!”. Estas palabras tuvieron tanto impacto en Jeffrey que años después, él se esforzó tanto en sus estudios que hasta, ¡sacó su doctorado en filosofía y educación! Ahora Dios está usándole para hablar con multitudes de jóvenes cada año.

2. Afecto

Ya hablamos de lo importante de expresar el amor a través de palabras, toques y actitudes.

3. Afirmación

A menudo lo único que escucha un hijo son palabras de corrección. Pero por cada cosa que él ha hecho mal, ¡probablemente ha hecho 20 cosas buenas! ¿Te has fijado en todo esto? ¿Le has comentado a él? “Qué bien recogiste tu cuarto”, “qué bueno que comiste tus verduras”, “gracias por ser generoso... o comprensivo, cariñoso, detallista, etc.”.

4. Accesibilidad

Podemos expresar amor a nuestros hijos sin necesidad de gastar mucho dinero, pero no podemos expresar amor sin gastar algo de nuestro tiempo. Se dice que Susana Wesley (madre de los destacados hombres de Dios, Juan y Carlos Wesley) que vivía en el Siglo IX, pasaba una hora a solas, cada semana, con cada uno de sus diecinueve hijos.

Es importante para el muchacho que sus padres tengan interés en sus actividades escolares y que asistan a eventos donde él participe. Pero también es efectivo que el niño sea incluido en actividades de los padres, por sencillas que sean. Por ejemplo, decirle: ‘‘¿Quieres ir a la tienda conmigo?’’, puede que sea simplemente ir a comprar leche, pero, ¿por qué no pasar el tiempo junto a tu hijo y platicar mientras realizas este trámite? Estos momentitos naturales y espontáneos de incluir al niño en tus actividades, edifican la comunicación y cariño entre madre e hijo.

¡Tú puedes dar sin amar, pero no puedes amar sin dar!

Provee disciplina

De todas las áreas de la crianza de los hijos, probablemente el asunto de la disciplina es donde existe más confusión. Por un lado, algunos hogares se parecen a un campo de concentración, donde los hijos viven atemorizados porque el error más pequeño es castigado severamente. Esta clase de disciplina sin amor es tiranía y produce hijos que llegan a ser adultos temerosos y llenos de hostilidad.

Por otro lado, amor permisivo sin disciplina produce hijos egoístas, sin carácter y muchas veces sin moralidad. Existe un sinnúmero de libros, escritos por supuestos “expertos” sobre el tema, que aconsejan contra el castigo corporal y a favor de un estilo permisivo. A veces las personas se sorprenden por cuánto dice nuestro Padre celestial sobre el tema. Por un lado Él advierte contra cualquier abuso físico o psicológico de parte de los padres: 

Efesios 6:4

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos…”. 

A la vez, vamos a ver que Él nos ordena usar el castigo corporal. 

Lo que dice Dios sobre la disciplina y el castigo

Proverbios l3:24

“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama desde temprano lo corrige”. 

Proverbios 19:18

“Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo”.

Proverbios 22:15

“La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él”. 

Proverbios 29:15

“La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre”. 

Límites de conducta

Un maestro compró una pecera grande y la llenó con agua. Cuando el agua estuvo a la temperatura ambiente, colocó algunos peces en la pecera. Pero los peces se comportaban de manera extraña, se amontonaban apretados en el centro del recipiente sin moverse casi nada. Pocos días más tarde, compró piedras de colores para la pecera. Después de colocar las piedras, los peces nadaron libremente. Las piedras en el fondo mostraban dónde se acababa el agua, cosa que los peces no sabían antes de ser colocadas las piedras.

De manera muy similar, el niño que no conoce los límites para su conducta se siente inseguro y falto de amor. Si no aprende en el hogar a vivir dentro de ciertos límites, tendrá dificultad para vivir dentro de los límites de la realidad una vez que salga al mundo exterior.

Métodos de disciplina

Es interesante notar que las Escrituras nos enseñan unos principios básicos sobre la disciplina y el castigo, pero no técnicas específicas. Obviamente, las técnicas y los métodos varían de una edad a otra, de un niño a otro y de una situación a otra.

Aquí hay algunos breves principios que pueden serte útiles:

1. Usa la alabanza más que el reproche

2. Insiste en la honradez

3. Sé consistente, pero no inflexible

4. Evita el ridículo y el sarcasmo

5. Establece límites de conducta claros y definidos

6. Haz las decisiones terminantes lentamente, especialmente cuando estás cansado

7. Considera las diferencias individuales de los niños y toma decisiones de acuerdo con éstas

8. No castigues dos veces por la misma falta

Una vez que castigues, hazle saber que ya lo has perdonado. Esto le ayudará a apreciar el perdón de Dios.

9. Ejecuta el castigo de acuerdo con la ofensa

 Se debe tratar con más severidad una mentira que una travesura.

10. No disciplines en público, ni delante de los amigos de tu hijo. Esto trae humillación y no será efectivo

11. Espera a castigar severamente hasta que estés calmado y controlado 

Un niño que es castigado más allá de lo que es justo porque sus padres están furiosos, no será corregido ni ayudado, al contrario se sentirá rechazado.

12. No castigues al niño obligándole a hacer cosas de provecho que debería de hacer de todas maneras

Por ejemplo, algunos padres a veces han obligado a sus hijos a leer poemas o la Biblia como castigo.

13. Nunca uses el nombre de Dios para intimidar o disciplinar 

“Si no te portas bien, Diosito te va a castigar”.

14. Evita tomar medidas disciplinarias en la mesa

Durante las comidas se debe fomentar una atmósfera de armonía.

15. No digas frases que sabes que son mentiras (o que asustan al niño)

“Si no te comes los frijolitos, el lobo te va a agarrar”.

16. Un niño no debe ser castigado por una reacción emocional natural 

Por ejemplo, el cansancio, la soledad, la vergüenza, el dolor y el temor son reacciones naturales.

Según las Escrituras mencionadas anteriormente, el padre que detiene el castigo a su hijo le aborrece. Y la palabra en hebreo, Shebet, que se traduce “castigo”, significa “la vara”. Así que el texto en Proverbios 13:24 dice: 

El que detiene el castigo (la vara), a su hijo aborrece...”.

 Es sentimentalismo y no amor, lo que detiene la vara. La mayoría de los padres cometen el error de usar la paliza como último recurso. Cuando los razonamientos, alegatos, sarcasmo y amenazas fracasan, la madre furiosa le da una paliza terrible al hijo. Pero cuando la vara se aplica en esta forma, casi siempre provoca más rebeldía.

No estamos hablando de abuso de niños. Unas nalgadas aplicadas en amor (no una cachetada en la cara) es el método bíblico, mientras que el abuso sucede cuando una madre enojada desquita su ira sobre su hijo. El dolor de una paliza no dura más que unos minutos pero los efectos positivos duran para toda la vida. Los padres debieran dejar de estar tratando de ganar un concurso de popularidad con sus hijos. Lo que su hijo pueda pensar de la madre en el momento de la disciplina es de poca importancia. Lo que el hijo pensará de ti de aquí a veinte años, ¡es de gran importancia!

En conclusión, no existe padre o madre que tenga la suficiente sabiduría para siempre saber cuándo y cómo disciplinar al hijo. Pero nuestro Padre celestial es la fuente de toda sabiduría y Él promete dársela a aquellos que se le acercan y que se la pidan. 

Santiago 1:5

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”. 

Provee conocimiento de Dios

De todas las necesidades del niño, la más grande es su necesidad de conocer a Dios. De modo que, la responsabilidad más fuerte de los padres es la de enseñar a los hijos acerca del carácter de Dios. 

Dios consideraba tan importante enseñar su Palabra a los hijos que Él mandó al pueblo de Israel a instruirles por la mañana y en la noche, aun escribir sus enseñanzas en los postes de su casa. Les exhortó repetidas veces que contaran a sus hijos las cosas maravillosas que Él había hecho por ellos.

Deuteronomio 11:18-21

“Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma... y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra”. 

Al informar a sus hijos y nietos de la forma en que Dios los había librado de la esclavitud de Egipto y los había protegido y alimentado durante su peregrinaje en el desierto, los israelitas comunicaban a sus hijos algo respecto al carácter de Dios. Y al enseñarles los mandamientos, aprendieron aún más acerca de su carácter.

¿Por qué algunos rechazan la enseñanza?

Probablemente la razón más común que se escucha de un joven que rechaza la fe y estilo de vida de sus padres es que éstos decían una cosa y vivían otra o que la vivían únicamente los domingos. Cuando la fe se reduce a simplemente ‘‘una religión’’, es decir, algunos ritos que cumplir, entonces no es la relación personal con el Creador del universo, a través de su Hijo, de la cual hablan las escrituras y de la cual los hijos sí querrán ser partícipes.

La Biblia dice:

Proverbios 22:6

 ‘‘Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él’’.

  La palabra “instruir” se refiere especialmente al ejemplo, es decir, la mayor parte de la enseñanza se comunica por el ejemplo. Las experiencias espirituales más importantes de una familia consisten en las cosas que suceden diariamente en el hogar entre todos los miembros de la familia. Conocer a Dios no es simplemente cumplir con una religión, ¡no! Conocer a Dios es algo que trae vida y gozo a uno y a su familia.

Debemos notar bien las palabras ‘‘alegrarán’’, ‘‘harán fiesta’’ y ‘‘junto con sus hijos’’ en la siguiente porción de las escrituras: 

Deuteronomio 12:7, 12, 18 (DHH)

“Comerán allí, delante del Señor su Dios, y en compañía de sus familias se alegrarán del fruto de su trabajo con que el Señor su Dios los haya bendecido.

 Y harán fiesta en presencia del Señor su Dios, junto con sus hijos... 

En presencia del Señor su Dios y en compañía de sus hijos... se alegrarán del fruto de su trabajo”. 

Servir a Dios no es algo aburrido, monótono o algo que se tolera para escapar del infierno. El cristianismo auténtico es un estilo de vida que se vive diariamente en comunión con el Altísimo y cuando es así, lo más natural es que los hijos lo deseen también. Cierto joven expresaba su preferencia por la versión de la Biblia Reina y Valera. Otro joven comentó que a él le gusto más la versión de las Américas. Y su amigo respondió: “Yo prefiero la versión de mi madre. Ella ha traducido la Biblia en el lenguaje de la vida diaria. La traducción de mi madre es la más clara”.

Programa a tu hijo para amar y servir a Dios

Se dice que el niño promedio hace 500,000 preguntas para cuando llega a los quince años. Esto significa medio millón de oportunidades de enseñar. Muchas de estas preguntas son; “¿por qué?”, “¿cómo?” y nos abre la puerta para compartir lo que Dios es en nuestras vidas.

Debemos programar a los hijos a que hagan grandes cosas para Dios. Según las estadísticas, la gran mayoría de los misioneros hoy en día afirman que recibieron el llamado para servir al Señor durante su niñez. Catalina Booth, fundadora juntamente con su esposo de la granorganización misionera, el Ejército de Salvación, testificaba que desde niña tenía el fuerte deseo de servir a Dios. Para cuando ella tenía 12 años, ¡ya había leído la Biblia varias veces! Por el trabajo de ella y su esposo William, miles de prostitutas y alcohólicos en Londres fueron rescatados y transformados. Se cerraron un sinnúmero de cantinas y prostíbulos.

Inculca en tu hijo la visión de un destino grande en Dios. Ayúdale a soñar en ser un misionero, un pastor, un médico, un inventor, un abogado o siervo público que se dedica a traer justicia a su patria. Los hermanos Wright, Wilbur y Orville, crecieron en un hogar cristiano y su madre entendió que habían sido llamados a ser inventores. Ella les animó en esta vocación y el resultado fue el primer avión que revolucionó los medios de transporte y que ha traído gran bendición a la humanidad.

Algún día, ¡tu hijo, también podrá servir a Dios y a su generación!

Dios es real en un mundo de terror

A pesar de que los niños hoy en día están creciendo en un mundo lleno de violencia y caos, ellos no tienen que ser personas nerviosas y temerosas. Enséñales las grandes promesas bíblicas para que vivan en victoria. En vez de regañar al hijo por tener miedo en la noche, ayúdale a aprender el Salmo 4:8: 

“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”.

Nosotros vivimos en la sierra de Chihuahua cuando mis tres hijos eran pequeños y en ocasiones había amenazas contra nuestras vidas. Pero nuestros hijos aprendieron de memoria textos bíblicos como: 

Salmo 34:7

“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”. 

Y llegaron a ser personas de fe que confiaban en la protección de Dios. Los niños tienen la capacidad de tener una fe real y profunda en un Dios grande si somos madres enérgicas y no perezosas. 

Para evaluar tu papel de enseñar a tus hijos en los caminos de Dios, hazte las siguientes preguntas:

¿Tus hijos saben sin lugar a dudas que amas a Dios?

¿Ellos te ven leyendo la Biblia? 

¿Oras regularmente con tus hijos?

¿Se dan cuenta tus hijos que la vida cristiana tiene la prioridad principal en tu vida?

¿Entienden tus hijos adolescentes y jóvenes que asistir cada domingo a la iglesia es tan imprescindible como ir a la escuela, que el decidir si van o no, no es una opción?

¿Animas a tus hijos a tener amistades cristianas y los apoyas facilitándoles que tengan actividades juntos?

¿Entienden tus hijos mayores la importancia de sólo tener noviazgos cristianos?

¿Tus hijos entienden el amor incondicional de Dios por ellos?

¿Hablar de Dios es parte de la conversación natural y regular entre ustedes?

Quizá has hecho todo esto, pero aún te deseseperas por la apatía de tus hijos, sean jóvenes o ya adultos independientes. ¡Ten ánimo! Dios dice: 

Proverbios 22:6

“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. 

Existen testimonios maravillosos de personas que fueron rebeldes en su juventud, pero ahora son poderosos siervos de Dios. 

 

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