Tú Puedes ser Sanado IV



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Martes 25 de Agosto, 2020

Luchas personales 

De ninguna manera quiero dar la idea de que mi familia y yo hemos vivido exentos de los ataques del enemigo contra nuestro cuerpo. Sabemos qué es enfermarnos y sabemos qué es tener que luchar para ser sanos.  

En el mes de noviembre del año 2000, Victor sufrió un ataque de corazón que requirió cirugía mayor en donde pusieron cinco puentes. Recuerdo que cuando me avisaron que mi querido esposo había sufrido un infarto y que estaba de emergencia en el hospital, mientras iba en el automóvil hacia allá, estaba gritando a satanás, reprendiendo el espíritu de muerte y declarando vida sobre él. En su misericordia, Dios le salvó la vida y ahora disfruta de buena salud.

En agosto del mismo año 2000, fui diagnosticada con leucemia crónica. Al principio estábamos seguros que sería sanada sin la intervención médica, puesto que tantos oraban por mí, incluyendo personas con un don de sanidad o don de fe. No obstante, tuve que pasar por una serie de tratamientos de quimioterapia. Es cierto que no fui sanada milagrosamente, pero estoy convencida que estoy viviendo una vida normal ahora, con la enfermedad en remisión, debido a las oraciones del pueblo de Dios y la misericordia de Dios. 

Desde el principio, decidí rehusarme a vivir como víctima, y no permitir que el diagnóstico controlara mi vida. Rechazo los pensamientos negativos y vivo creyendo lo que dice Salmo 23:6: 

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida…”.

No creo que Dios “me lo mandó para enseñarme algo”, como dice mucha gente. Las Escrituras hacen claro que satanás es el ladrón, quien ha venido para robarnos. A la vez, creo que el Señor utiliza absolutamente todo, aun los dardos del enemigo, para nuestro bien. Así que, he tratado de sacar provecho de este “bache en el camino”. Entre otras cosas, creo que Él está enseñándome a tener más compasión por los que sufren. Como dijo una mujer enferma: “No necesitamos condenación, sino compasión”.

Tampoco creo que Dios me envió leucemia porque tenía un pecado oculto o porque Él quería castigarme por algo. Esas son creencias erróneas de personas religiosas, pero sin fundamento bíblico. Cuando los religiosos preguntaron a Jesús; ¿Quién pecó? ¿Este hombre o sus padres? Hablando del hombre ciego desde nacimiento, Él declaró que la ceguera de este hombre no provenía de algún pecado. Hay uno o dos ejemplos en la Biblia donde una persona, por su pecado, abrió la puerta y se enfermó como resultado, pero esto es muy diferente a decir que Dios envía la enfermedad como castigo.

Por años he declarado que soy fuerte en el Señor y en el poder de su fuerza. No vivo por lo que siento, ni por mis emociones, sino que vivo por fe en lo que Él dice. Algunas de las promesas que había guardado en mi corazón desde hace años, y que ahora en mi necesidad allí están, son:

Proverbios 4:20-22 

“Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón, porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo”.

3 Juan 2 

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

Salmo 103:3 

“...Él es quien sana todas tus dolencias” (enfermedades).

La sanidad de un nieto

Creo que nada te duele como ver a un hijo o nieto enfermarse. Cuando nuestro nieto más pequeño, Kevin, el hijo menor de Marcos y Paty, tenía cuatro meses de edad, fue diagnosticado con glaucoma infantil. El médico dijo a Marcos y Paty estas aterradoras palabras: “Ustedes ya perdieron tiempo precioso. Si este niño no recibe una cirugía rápido, ¡quedará ciego de por vida!”. 

Dallas, Texas fue el lugar más cercano donde hacían esta clase de cirugía, y como era tiempo de Navidad, muchos médicos estaban fuera de la ciudad. Pero milagrosamente, un especialista de allí aceptó hacerlo.

Todavía recuerdo los angustiados días y especialmente las noches antes de la operación. Por supuesto, Victor y yo, juntamente con Marcos y Paty, estábamos orando y ayunando. Pero yo necesitaba una “palabra” de la cual echar mano, y la Escritura que vino a mi mente fue: 

Salmo 23:6 

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida…”. 

En las oscuras horas de la madrugada, repetía una y otra vez esta tremenda verdad: ¡Ciertamente, no tal vez ni acaso, el bien me seguirá todos los días de mi vida! Esta palabra me estaba asegurando que Dios desea darnos bien y favor, no enfermedad y tragedia. Continué agarrada de esta promesa y tuve paz.

Entonces llegó la llamada telefónica, avisándonos que todo había salido con éxito y que el médico les aseguró que no perdería la vista. Sin embargo, les dijo que desde niño tendría que usar lentes gruesos. Para la gloria de Dios, Kevin ahora tiene seis años y no necesita usar lentes. ¡Sus ojos están perfectamente bien!

Jesús dijo que el reino de Dios sufre violencia y los violentos (apasionados) lo arrebatan. Mi familia y yo hemos tenido que luchar para procurar nuestra salud, primeramente a través de la guerra espiritual, pero también utilizando a los médicos y la medicina. La pasividad nos hubiera matado. ¡Sé una persona de lucha y ganarás!

Impedimentos para la sanidad 

Aunque la enfermedad entró en el mundo por satanás, a causa del pecado, esto no quiere decir que cada enfermedad es el resultado directo de la persona enferma. Significa que existen enfermedades porque el hombre pecó.

Aunque es importante entender que es satanás quien es el autor de la enfermedad, frecuentemente nosotros mismos le abrimos la puerta a él. ¿Cómo? 

1. El rencor, la amargura, la preocupación y la falta de perdón.

Jesús enseñó en Mateo 18 que el que no perdona será entregado a “los verdugos”, que significa “los que atormentan”. Es decir, si no perdonamos a los que nos ofenden, la consecuencia natural será que seremos entregados a los demonios. Pudiera ser un demonio de confusión, de enfermedad, depresión u otro. 

Es un hecho muy conocido por los médicos que el rencor y la amargura pueden causar artritis, alta presión, depresión, úlceras, gastritis, colitis, y mucho más.

El Doctor Don Colbert, en su libro “Lo que no sabes puede estar matándote”, dice: 

Algunas emociones fatales que provocan estragos en nuestro cuerpo, son la falta de perdón, el enojo, el odio, la amargura, el temor, la envida y la culpa. Causan que se acumulen toxinas en el sistema que eventualmente pueden provocar enfermedades como migrañas, úlceras, alta presión, problemas del corazón, cáncer y mucho más.

2. Los pecados no resueltos.

David dijo:

 Salmo 66:18 

“Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado”. 

Uno puede orar y aun ayunar hasta que esté delgado, pero si existe un pecado de lo cual no se ha arrepentido, es difícil que reciba sanidad. 

La culpabilidad es la raíz de algunas enfermedades físicas, mentales y emocionales. Los psiquíatras y sicólogos confirman que muchos de nuestros problemas emocionales y nerviosos, además de otras enfermedades, son provocadas porque existe una lucha interior no resuelta. Dios nos ha dado una conciencia y nada puede quitar la culpabilidad y condenación hasta que tratemos con nuestros pecados y errores bíblicamente. Ni siquiera la medicina, el psicoanálisis, el alcohol, las drogas, los viajes o diversiones, pueden ayudar a una conciencia intranquila.

La manera bíblica de tratar con la culpabilidad es confesar nuestros pecados y errores, en un genuino arrepentimiento, hacer restitución cuando sea posible (si robaste algo, no puedes experimentar el perdón hasta devolverlo) y creer que Dios te perdona. ¡Luego perdónate a ti mismo!

3. El provocar disensión en el cuerpo de Cristo.

Aunque pocas veces escuchamos mensajes sobre este tema, según 1 Corintios, el provocar disensión en el cuerpo de Cristo puede traer enfermedad, aun la muerte (11:27-30). No es que Dios quiera enfermarnos, sino que nosotros mismos abrimos la puerta a satanás.

4. El quebrantar leyes naturales.

¿Cuántas veces sucede que una persona recibe un milagro de sanidad y al poco tiempo se enferma otra vez de lo mismo? ¿Por qué? Una razón es porque después de la sanidad, continúa abusando de su cuerpo. Existen leyes naturales, y no importa cuánta fe tengamos, no podremos quebrantar estas leyes sin pagar el precio.

Un ejemplo obvio es el cigarro. Los que fuman son mucho más propensos a tener cáncer de los pulmones que los que no fuman. Los que abusan de su cuerpo con alcohol o drogas van a pagar un precio alto. Pero, ¿qué de demasiada cafeína y grasa, demasiada azúcar refinada, toda la “comida chatarra” y todos los preservativos químicos que metemos en nuestro cuerpo?

Hace unas horas hablé por teléfono con una amiga, esposa de pastor en la ciudad de Morelia. Le llamo de vez en cuando porque me interesa su estado de salud. Ha sufrido con fibromialgia, una condición que provoca mucho dolor y cansancio, algo de lo cual los médicos dicen que no hay cura. Muchos, incluyendo a mi esposo y a mí, habíamos orado por ella, pero seguía mal. Ahora me cuenta que ha encontrado un médico naturista que le dijo que su cuerpo estaba lleno de toxinas.

Para hacer la historia corta, le puso en una dieta “radical” (comparado a la manera que la mayoría comemos) también le sugirió que quitara todo el metal de su boca (tenía 10 amalgamas). Ella siguió sus indicaciones y me dice que ahora “se siente otra”. Me pregunto: ¿cuántos de nuestros dolores y malestares son causados por nuestra ignorancia de cómo cuidar al cuerpo?

Se ha comprobado que el ejercicio es absolutamente necesario para echar fuera las toxinas del cuerpo; sin embargo, muchos cristianos nunca hacen ningún ejercicio. 

Un buen descanso en la noche, por lo menos dormir ocho horas, es importante para la buena salud. ¿Habías pensado que el tomar una siesta cuando estás agotado pudiera ser la cosa más espiritual que puedes hacer? 

¡El no descansar lo suficiente puede ser fatal! Inclusive, uno puede trabajar para Dios incansablemente y morir prematuramente. Hace años teníamos un gran amigo, un hombre ungido como pocos, pero nunca cuidó su cuerpo, quebrantó la mayoría de las leyes naturales y, ¡murió a los 69 años de edad! Cuando todavía tenía mucho que dar al cuerpo de Cristo.

Hay una historia en la Biblia del profeta Elías que es muy interesante. Después de que Dios le había usado para destruir a los profetas falsos de Baal y en respuesta a su oración, fuego cayó del cielo milagrosamente (1 Reyes 18), sin embargo, en el siguiente capítulo, ¡él está tan desanimado y deprimido que quiere morir! 

Pero, ¿cuáles fueron las indicaciones de Dios a Elías cuando se encontró deprimido? Después de que se durmió, un ángel le tocó y le dijo que comiera y tomara agua. Luego volvió a dormirse y otra vez se levantó y comió (19:1-8). ¡Aun el profeta necesitaba alimento sano, suficiente agua y descanso para vencer su desánimo!

5. Por la falta de fe.

Siempre debemos tener cuidado de no acusar a ninguna persona enferma de no tener fe, pues en vez de ayudarles, vamos a provocar mayor angustia y sufrimiento. A la vez, a través de los cuatro evangelios Jesús siempre ligaba la fe con el poder hacer milagros. Notemos:

Mateo 9:22

“Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado…”.

Mateo 9:29

“Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho”. 

Cuando los discípulos preguntaron porqué no pudieron echar fuera el demonio, Jesús respondió: 

Mateo 17:20

 “Por vuestra poca fe…”.

Marcos 9:23

 “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible”.

Lucas 7:50

“Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz”. 

Mateo 13:58

“Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos”.

6. Por no persistir.

Jesús contó la parábola de la viuda que llegaba con el juez injusto, insistiendo hasta que él le concedió su petición (Lucas 18). Luego el Señor enseñó que su persistencia era señal de su fe.

Para vencer la enfermedad, hay que persistir en la lucha, puesto que están obrando en nuestra contra las fuerzas de oscuridad.

Si vivimos de acuerdo a la Palabra: Soltando todo enojo y amargura, perdonando a todos sus ofensas, cuidándonos bien y no abusando de nuestro cuerpo, siendo personas de fe y no de duda, probablemente tendremos energía y salud con la cual servir al Señor por muchos años. Proverbios 17:22 dice: 

“Buen remedio es el corazón alegre, pero el ánimo triste resta energías”. 

(Versión Dios Habla Hoy)

¿Cómo recibimos la sanidad?

¿Sabías que a Dios le interesa nuestro cuerpo y no solo el espíritu? Este cuerpo, sí es temporal y algún día tendremos un cuerpo nuevo y eterno, sin embargo, ahora es el templo del Espíritu Santo. Por lo cual Dios nos dice: 

1 Corintios 6:19-20

 “…glorificad pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu…”.

Nuestros cuerpos están maravillosa-mente hechos. Además, los propósitos divinos aquí en la tierra serán logrados a través de estos cuerpos. Por lo tanto, el Señor desea nuestra salud integral: Espiritual, mental, emocional y física. Entonces la pregunta es: ¿Qué métodos usa el Señor para sanar?

1. La oración de fe en el nombre de Jesús.

Santiago 5:14-15 dice que si alguno está enfermo que debe llamar a los líderes de la iglesia y que ellos oren, porque 

“...la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”.               

Esta oración puede incluir la imposición de manos y el ungir con aceite. Hay que notar otro factor en el versículo que sigue: 

“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados…”. 

El confesar cualquier pecado oculto a otro hermano es poderoso.

2. El hablar la palabra.

Este fue el método más usado por Jesús y sus discípulos. 

3. A través de los dones sobrenaturales.

1 Corintios 12 menciona dones de sanidades (plural). Estos dones operan más comúnmente en una reunión, sea pequeña o grande, cuando se siente la unción y presencia del Espíritu Santo. 

Hay muchos malentendidos en cuanto a los dones. Muchos no entienden que la persona operando en uno de estos dones no lo controla; es decir, no puede hacerlo funcionar a su antojo. Por ejemplo, si en una reunión Dios está sanando tumores, la persona con ese don probablemente no pueda orar al día siguiente por la misma enfermedad y esperar el mismo resultado. Fue la presencia del Espíritu Santo en tal reunión lo que dio libertad a que el don fluyera. 

Hace años Victor oró por varias personas y sus ojos se sanaron a tal grado que ya no necesitaron lentes. No obstante, él sigue usando lentes, porque fue un “don” fluyendo a través de él en el momento, y no algo que él pudiera controlar. 

4. Echar fuera un espíritu.

No toda enfermedad es por la presencia de un demonio, pero algunas veces sí. 

Mateo 17:18 

“Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora”.

5.  La medicina y los médicos.

No podemos llamar esta clase de sanidad milagrosa, pero creo que los médicos y la medicina son una bendición de Dios a la humanidad. Pablo dijo al joven Timoteo que tomara poco vino.

 1 Timoteo 5:23 

“...por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades”.

Si Pablo pudiera haber fluido en los dones de sanidades a su antojo todo el tiempo, seguramente él hubiera orado por Timoteo y se habría sanado al instante.

Dos razones por las cuales debemos buscar lo sobrenatural:

1. En un mundo secular y escéptico, se necesitan los milagros para confirmar la Palabra. 

Esta generación no será ganada solo a través del intelecto. La gente quiere ver que Dios es real y vivo. Tristemente, multitudes de jóvenes están buscando lo sobrenatural en lugares equivocados, como el ocultismo y el satanismo. Nuestro Dios no es un mago y no obra como satanás, sin embargo, la gente debe encontrar poder y sucesos emocionantes en la Iglesia.

2. A menudo una sanidad prepara los corazones para que sean salvos.

Antes de fluir en el poder del Espíritu  Santo, mi esposo ya había  sacado dos mil muelas de la gente durante dos años, sin cobrar nada, con el motivo de ganarles para Cristo, pero hubo poco fruto en aquellos tiempos. Sin embargo, por un milagro, cuando la niña se sanó de cáncer en Los Leones, Chihuahua, como conté al principio del libro, ¡muchas personas dieron su vida a Cristo y se plantó una iglesia allí!

El hermano Wayne Myers cuenta que pueblos enteros fueron alcanzados por el evangelio y multitudes de iglesias plantadas, a través de los milagros y sanidades que Dios obraba en los años 50 aquí en la República Mexicana.

¡Estas mismas historias se repiten en derredor del mundo!

Siempre habrá algunos casos en donde las personas oraron en fe, habiendo limpiado sus corazones y perdonado a todos, sin embargo no sanaron. Como ya mencioné, hay misterios en la vida, los cuales jamás entenderemos. ¡Enfoquémonos en las muchas promesas de Dios para poder ayudar a la mayor cantidad posible de gente necesitada!

Tú, allí a solas en tu casa, aférrate a las promesas de Dios y decláralas con tu boca. Toma autoridad sobre satanás, reprendiendo todo espíritu de enfermedad. Si necesitas ir al médico, hazlo. Si persistes y no hay rencor u otro pecado oculto, tendrás la victoria.

Oración para sanidad

Padre, gracias porque Jesús tomó mis enfermedades y llevó mis dolencias en la cruz y por su llaga fui curado (Isaías 53:4-5).

Declaro que tu deseo es que sea sanado. Perdóname de cualquier pecado oculto, como yo perdono a todos los que han pecado contra mí. Resisto a satanás y reprendo todo espíritu de enfermedad. Mi cuerpo es templo del Espíritu Santo y el enemigo no tiene parte en mí. Glorifícate en mi sanidad y que tu poder sea exaltado. Amén.

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Luchas personales 

De ninguna manera quiero dar la idea de que mi familia y yo hemos vivido exentos de los ataques del enemigo contra nuestro cuerpo. Sabemos qué es enfermarnos y sabemos qué es tener que luchar para ser sanos.  

En el mes de noviembre del año 2000, Victor sufrió un ataque de corazón que requirió cirugía mayor en donde pusieron cinco puentes. Recuerdo que cuando me avisaron que mi querido esposo había sufrido un infarto y que estaba de emergencia en el hospital, mientras iba en el automóvil hacia allá, estaba gritando a satanás, reprendiendo el espíritu de muerte y declarando vida sobre él. En su misericordia, Dios le salvó la vida y ahora disfruta de buena salud.

En agosto del mismo año 2000, fui diagnosticada con leucemia crónica. Al principio estábamos seguros que sería sanada sin la intervención médica, puesto que tantos oraban por mí, incluyendo personas con un don de sanidad o don de fe. No obstante, tuve que pasar por una serie de tratamientos de quimioterapia. Es cierto que no fui sanada milagrosamente, pero estoy convencida que estoy viviendo una vida normal ahora, con la enfermedad en remisión, debido a las oraciones del pueblo de Dios y la misericordia de Dios. 

Desde el principio, decidí rehusarme a vivir como víctima, y no permitir que el diagnóstico controlara mi vida. Rechazo los pensamientos negativos y vivo creyendo lo que dice Salmo 23:6: 

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida…”.

No creo que Dios “me lo mandó para enseñarme algo”, como dice mucha gente. Las Escrituras hacen claro que satanás es el ladrón, quien ha venido para robarnos. A la vez, creo que el Señor utiliza absolutamente todo, aun los dardos del enemigo, para nuestro bien. Así que, he tratado de sacar provecho de este “bache en el camino”. Entre otras cosas, creo que Él está enseñándome a tener más compasión por los que sufren. Como dijo una mujer enferma: “No necesitamos condenación, sino compasión”.

Tampoco creo que Dios me envió leucemia porque tenía un pecado oculto o porque Él quería castigarme por algo. Esas son creencias erróneas de personas religiosas, pero sin fundamento bíblico. Cuando los religiosos preguntaron a Jesús; ¿Quién pecó? ¿Este hombre o sus padres? Hablando del hombre ciego desde nacimiento, Él declaró que la ceguera de este hombre no provenía de algún pecado. Hay uno o dos ejemplos en la Biblia donde una persona, por su pecado, abrió la puerta y se enfermó como resultado, pero esto es muy diferente a decir que Dios envía la enfermedad como castigo.

Por años he declarado que soy fuerte en el Señor y en el poder de su fuerza. No vivo por lo que siento, ni por mis emociones, sino que vivo por fe en lo que Él dice. Algunas de las promesas que había guardado en mi corazón desde hace años, y que ahora en mi necesidad allí están, son:

Proverbios 4:20-22 

“Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón, porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo”.

3 Juan 2 

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

Salmo 103:3 

“...Él es quien sana todas tus dolencias” (enfermedades).

La sanidad de un nieto

Creo que nada te duele como ver a un hijo o nieto enfermarse. Cuando nuestro nieto más pequeño, Kevin, el hijo menor de Marcos y Paty, tenía cuatro meses de edad, fue diagnosticado con glaucoma infantil. El médico dijo a Marcos y Paty estas aterradoras palabras: “Ustedes ya perdieron tiempo precioso. Si este niño no recibe una cirugía rápido, ¡quedará ciego de por vida!”. 

Dallas, Texas fue el lugar más cercano donde hacían esta clase de cirugía, y como era tiempo de Navidad, muchos médicos estaban fuera de la ciudad. Pero milagrosamente, un especialista de allí aceptó hacerlo.

Todavía recuerdo los angustiados días y especialmente las noches antes de la operación. Por supuesto, Victor y yo, juntamente con Marcos y Paty, estábamos orando y ayunando. Pero yo necesitaba una “palabra” de la cual echar mano, y la Escritura que vino a mi mente fue: 

Salmo 23:6 

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida…”. 

En las oscuras horas de la madrugada, repetía una y otra vez esta tremenda verdad: ¡Ciertamente, no tal vez ni acaso, el bien me seguirá todos los días de mi vida! Esta palabra me estaba asegurando que Dios desea darnos bien y favor, no enfermedad y tragedia. Continué agarrada de esta promesa y tuve paz.

Entonces llegó la llamada telefónica, avisándonos que todo había salido con éxito y que el médico les aseguró que no perdería la vista. Sin embargo, les dijo que desde niño tendría que usar lentes gruesos. Para la gloria de Dios, Kevin ahora tiene seis años y no necesita usar lentes. ¡Sus ojos están perfectamente bien!

Jesús dijo que el reino de Dios sufre violencia y los violentos (apasionados) lo arrebatan. Mi familia y yo hemos tenido que luchar para procurar nuestra salud, primeramente a través de la guerra espiritual, pero también utilizando a los médicos y la medicina. La pasividad nos hubiera matado. ¡Sé una persona de lucha y ganarás!

Impedimentos para la sanidad 

Aunque la enfermedad entró en el mundo por satanás, a causa del pecado, esto no quiere decir que cada enfermedad es el resultado directo de la persona enferma. Significa que existen enfermedades porque el hombre pecó.

Aunque es importante entender que es satanás quien es el autor de la enfermedad, frecuentemente nosotros mismos le abrimos la puerta a él. ¿Cómo? 

1. El rencor, la amargura, la preocupación y la falta de perdón.

Jesús enseñó en Mateo 18 que el que no perdona será entregado a “los verdugos”, que significa “los que atormentan”. Es decir, si no perdonamos a los que nos ofenden, la consecuencia natural será que seremos entregados a los demonios. Pudiera ser un demonio de confusión, de enfermedad, depresión u otro. 

Es un hecho muy conocido por los médicos que el rencor y la amargura pueden causar artritis, alta presión, depresión, úlceras, gastritis, colitis, y mucho más.

El Doctor Don Colbert, en su libro “Lo que no sabes puede estar matándote”, dice: 

Algunas emociones fatales que provocan estragos en nuestro cuerpo, son la falta de perdón, el enojo, el odio, la amargura, el temor, la envida y la culpa. Causan que se acumulen toxinas en el sistema que eventualmente pueden provocar enfermedades como migrañas, úlceras, alta presión, problemas del corazón, cáncer y mucho más.

2. Los pecados no resueltos.

David dijo:

 Salmo 66:18 

“Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado”. 

Uno puede orar y aun ayunar hasta que esté delgado, pero si existe un pecado de lo cual no se ha arrepentido, es difícil que reciba sanidad. 

La culpabilidad es la raíz de algunas enfermedades físicas, mentales y emocionales. Los psiquíatras y sicólogos confirman que muchos de nuestros problemas emocionales y nerviosos, además de otras enfermedades, son provocadas porque existe una lucha interior no resuelta. Dios nos ha dado una conciencia y nada puede quitar la culpabilidad y condenación hasta que tratemos con nuestros pecados y errores bíblicamente. Ni siquiera la medicina, el psicoanálisis, el alcohol, las drogas, los viajes o diversiones, pueden ayudar a una conciencia intranquila.

La manera bíblica de tratar con la culpabilidad es confesar nuestros pecados y errores, en un genuino arrepentimiento, hacer restitución cuando sea posible (si robaste algo, no puedes experimentar el perdón hasta devolverlo) y creer que Dios te perdona. ¡Luego perdónate a ti mismo!

3. El provocar disensión en el cuerpo de Cristo.

Aunque pocas veces escuchamos mensajes sobre este tema, según 1 Corintios, el provocar disensión en el cuerpo de Cristo puede traer enfermedad, aun la muerte (11:27-30). No es que Dios quiera enfermarnos, sino que nosotros mismos abrimos la puerta a satanás.

4. El quebrantar leyes naturales.

¿Cuántas veces sucede que una persona recibe un milagro de sanidad y al poco tiempo se enferma otra vez de lo mismo? ¿Por qué? Una razón es porque después de la sanidad, continúa abusando de su cuerpo. Existen leyes naturales, y no importa cuánta fe tengamos, no podremos quebrantar estas leyes sin pagar el precio.

Un ejemplo obvio es el cigarro. Los que fuman son mucho más propensos a tener cáncer de los pulmones que los que no fuman. Los que abusan de su cuerpo con alcohol o drogas van a pagar un precio alto. Pero, ¿qué de demasiada cafeína y grasa, demasiada azúcar refinada, toda la “comida chatarra” y todos los preservativos químicos que metemos en nuestro cuerpo?

Hace unas horas hablé por teléfono con una amiga, esposa de pastor en la ciudad de Morelia. Le llamo de vez en cuando porque me interesa su estado de salud. Ha sufrido con fibromialgia, una condición que provoca mucho dolor y cansancio, algo de lo cual los médicos dicen que no hay cura. Muchos, incluyendo a mi esposo y a mí, habíamos orado por ella, pero seguía mal. Ahora me cuenta que ha encontrado un médico naturista que le dijo que su cuerpo estaba lleno de toxinas.

Para hacer la historia corta, le puso en una dieta “radical” (comparado a la manera que la mayoría comemos) también le sugirió que quitara todo el metal de su boca (tenía 10 amalgamas). Ella siguió sus indicaciones y me dice que ahora “se siente otra”. Me pregunto: ¿cuántos de nuestros dolores y malestares son causados por nuestra ignorancia de cómo cuidar al cuerpo?

Se ha comprobado que el ejercicio es absolutamente necesario para echar fuera las toxinas del cuerpo; sin embargo, muchos cristianos nunca hacen ningún ejercicio. 

Un buen descanso en la noche, por lo menos dormir ocho horas, es importante para la buena salud. ¿Habías pensado que el tomar una siesta cuando estás agotado pudiera ser la cosa más espiritual que puedes hacer? 

¡El no descansar lo suficiente puede ser fatal! Inclusive, uno puede trabajar para Dios incansablemente y morir prematuramente. Hace años teníamos un gran amigo, un hombre ungido como pocos, pero nunca cuidó su cuerpo, quebrantó la mayoría de las leyes naturales y, ¡murió a los 69 años de edad! Cuando todavía tenía mucho que dar al cuerpo de Cristo.

Hay una historia en la Biblia del profeta Elías que es muy interesante. Después de que Dios le había usado para destruir a los profetas falsos de Baal y en respuesta a su oración, fuego cayó del cielo milagrosamente (1 Reyes 18), sin embargo, en el siguiente capítulo, ¡él está tan desanimado y deprimido que quiere morir! 

Pero, ¿cuáles fueron las indicaciones de Dios a Elías cuando se encontró deprimido? Después de que se durmió, un ángel le tocó y le dijo que comiera y tomara agua. Luego volvió a dormirse y otra vez se levantó y comió (19:1-8). ¡Aun el profeta necesitaba alimento sano, suficiente agua y descanso para vencer su desánimo!

5. Por la falta de fe.

Siempre debemos tener cuidado de no acusar a ninguna persona enferma de no tener fe, pues en vez de ayudarles, vamos a provocar mayor angustia y sufrimiento. A la vez, a través de los cuatro evangelios Jesús siempre ligaba la fe con el poder hacer milagros. Notemos:

Mateo 9:22

“Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado…”.

Mateo 9:29

“Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho”. 

Cuando los discípulos preguntaron porqué no pudieron echar fuera el demonio, Jesús respondió: 

Mateo 17:20

 “Por vuestra poca fe…”.

Marcos 9:23

 “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible”.

Lucas 7:50

“Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz”. 

Mateo 13:58

“Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos”.

6. Por no persistir.

Jesús contó la parábola de la viuda que llegaba con el juez injusto, insistiendo hasta que él le concedió su petición (Lucas 18). Luego el Señor enseñó que su persistencia era señal de su fe.

Para vencer la enfermedad, hay que persistir en la lucha, puesto que están obrando en nuestra contra las fuerzas de oscuridad.

Si vivimos de acuerdo a la Palabra: Soltando todo enojo y amargura, perdonando a todos sus ofensas, cuidándonos bien y no abusando de nuestro cuerpo, siendo personas de fe y no de duda, probablemente tendremos energía y salud con la cual servir al Señor por muchos años. Proverbios 17:22 dice: 

“Buen remedio es el corazón alegre, pero el ánimo triste resta energías”. 

(Versión Dios Habla Hoy)

¿Cómo recibimos la sanidad?

¿Sabías que a Dios le interesa nuestro cuerpo y no solo el espíritu? Este cuerpo, sí es temporal y algún día tendremos un cuerpo nuevo y eterno, sin embargo, ahora es el templo del Espíritu Santo. Por lo cual Dios nos dice: 

1 Corintios 6:19-20

 “…glorificad pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu…”.

Nuestros cuerpos están maravillosa-mente hechos. Además, los propósitos divinos aquí en la tierra serán logrados a través de estos cuerpos. Por lo tanto, el Señor desea nuestra salud integral: Espiritual, mental, emocional y física. Entonces la pregunta es: ¿Qué métodos usa el Señor para sanar?

1. La oración de fe en el nombre de Jesús.

Santiago 5:14-15 dice que si alguno está enfermo que debe llamar a los líderes de la iglesia y que ellos oren, porque 

“...la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”.               

Esta oración puede incluir la imposición de manos y el ungir con aceite. Hay que notar otro factor en el versículo que sigue: 

“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados…”. 

El confesar cualquier pecado oculto a otro hermano es poderoso.

2. El hablar la palabra.

Este fue el método más usado por Jesús y sus discípulos. 

3. A través de los dones sobrenaturales.

1 Corintios 12 menciona dones de sanidades (plural). Estos dones operan más comúnmente en una reunión, sea pequeña o grande, cuando se siente la unción y presencia del Espíritu Santo. 

Hay muchos malentendidos en cuanto a los dones. Muchos no entienden que la persona operando en uno de estos dones no lo controla; es decir, no puede hacerlo funcionar a su antojo. Por ejemplo, si en una reunión Dios está sanando tumores, la persona con ese don probablemente no pueda orar al día siguiente por la misma enfermedad y esperar el mismo resultado. Fue la presencia del Espíritu Santo en tal reunión lo que dio libertad a que el don fluyera. 

Hace años Victor oró por varias personas y sus ojos se sanaron a tal grado que ya no necesitaron lentes. No obstante, él sigue usando lentes, porque fue un “don” fluyendo a través de él en el momento, y no algo que él pudiera controlar. 

4. Echar fuera un espíritu.

No toda enfermedad es por la presencia de un demonio, pero algunas veces sí. 

Mateo 17:18 

“Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora”.

5.  La medicina y los médicos.

No podemos llamar esta clase de sanidad milagrosa, pero creo que los médicos y la medicina son una bendición de Dios a la humanidad. Pablo dijo al joven Timoteo que tomara poco vino.

 1 Timoteo 5:23 

“...por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades”.

Si Pablo pudiera haber fluido en los dones de sanidades a su antojo todo el tiempo, seguramente él hubiera orado por Timoteo y se habría sanado al instante.

Dos razones por las cuales debemos buscar lo sobrenatural:

1. En un mundo secular y escéptico, se necesitan los milagros para confirmar la Palabra. 

Esta generación no será ganada solo a través del intelecto. La gente quiere ver que Dios es real y vivo. Tristemente, multitudes de jóvenes están buscando lo sobrenatural en lugares equivocados, como el ocultismo y el satanismo. Nuestro Dios no es un mago y no obra como satanás, sin embargo, la gente debe encontrar poder y sucesos emocionantes en la Iglesia.

2. A menudo una sanidad prepara los corazones para que sean salvos.

Antes de fluir en el poder del Espíritu  Santo, mi esposo ya había  sacado dos mil muelas de la gente durante dos años, sin cobrar nada, con el motivo de ganarles para Cristo, pero hubo poco fruto en aquellos tiempos. Sin embargo, por un milagro, cuando la niña se sanó de cáncer en Los Leones, Chihuahua, como conté al principio del libro, ¡muchas personas dieron su vida a Cristo y se plantó una iglesia allí!

El hermano Wayne Myers cuenta que pueblos enteros fueron alcanzados por el evangelio y multitudes de iglesias plantadas, a través de los milagros y sanidades que Dios obraba en los años 50 aquí en la República Mexicana.

¡Estas mismas historias se repiten en derredor del mundo!

Siempre habrá algunos casos en donde las personas oraron en fe, habiendo limpiado sus corazones y perdonado a todos, sin embargo no sanaron. Como ya mencioné, hay misterios en la vida, los cuales jamás entenderemos. ¡Enfoquémonos en las muchas promesas de Dios para poder ayudar a la mayor cantidad posible de gente necesitada!

Tú, allí a solas en tu casa, aférrate a las promesas de Dios y decláralas con tu boca. Toma autoridad sobre satanás, reprendiendo todo espíritu de enfermedad. Si necesitas ir al médico, hazlo. Si persistes y no hay rencor u otro pecado oculto, tendrás la victoria.

Oración para sanidad

Padre, gracias porque Jesús tomó mis enfermedades y llevó mis dolencias en la cruz y por su llaga fui curado (Isaías 53:4-5).

Declaro que tu deseo es que sea sanado. Perdóname de cualquier pecado oculto, como yo perdono a todos los que han pecado contra mí. Resisto a satanás y reprendo todo espíritu de enfermedad. Mi cuerpo es templo del Espíritu Santo y el enemigo no tiene parte en mí. Glorifícate en mi sanidad y que tu poder sea exaltado. Amén.

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Por: Gloria Richards
Martes 25 de Agosto, 2020

Luchas personales 

De ninguna manera quiero dar la idea de que mi familia y yo hemos vivido exentos de los ataques del enemigo contra nuestro cuerpo. Sabemos qué es enfermarnos y sabemos qué es tener que luchar para ser sanos.  

En el mes de noviembre del año 2000, Victor sufrió un ataque de corazón que requirió cirugía mayor en donde pusieron cinco puentes. Recuerdo que cuando me avisaron que mi querido esposo había sufrido un infarto y que estaba de emergencia en el hospital, mientras iba en el automóvil hacia allá, estaba gritando a satanás, reprendiendo el espíritu de muerte y declarando vida sobre él. En su misericordia, Dios le salvó la vida y ahora disfruta de buena salud.

En agosto del mismo año 2000, fui diagnosticada con leucemia crónica. Al principio estábamos seguros que sería sanada sin la intervención médica, puesto que tantos oraban por mí, incluyendo personas con un don de sanidad o don de fe. No obstante, tuve que pasar por una serie de tratamientos de quimioterapia. Es cierto que no fui sanada milagrosamente, pero estoy convencida que estoy viviendo una vida normal ahora, con la enfermedad en remisión, debido a las oraciones del pueblo de Dios y la misericordia de Dios. 

Desde el principio, decidí rehusarme a vivir como víctima, y no permitir que el diagnóstico controlara mi vida. Rechazo los pensamientos negativos y vivo creyendo lo que dice Salmo 23:6: 

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida…”.

No creo que Dios “me lo mandó para enseñarme algo”, como dice mucha gente. Las Escrituras hacen claro que satanás es el ladrón, quien ha venido para robarnos. A la vez, creo que el Señor utiliza absolutamente todo, aun los dardos del enemigo, para nuestro bien. Así que, he tratado de sacar provecho de este “bache en el camino”. Entre otras cosas, creo que Él está enseñándome a tener más compasión por los que sufren. Como dijo una mujer enferma: “No necesitamos condenación, sino compasión”.

Tampoco creo que Dios me envió leucemia porque tenía un pecado oculto o porque Él quería castigarme por algo. Esas son creencias erróneas de personas religiosas, pero sin fundamento bíblico. Cuando los religiosos preguntaron a Jesús; ¿Quién pecó? ¿Este hombre o sus padres? Hablando del hombre ciego desde nacimiento, Él declaró que la ceguera de este hombre no provenía de algún pecado. Hay uno o dos ejemplos en la Biblia donde una persona, por su pecado, abrió la puerta y se enfermó como resultado, pero esto es muy diferente a decir que Dios envía la enfermedad como castigo.

Por años he declarado que soy fuerte en el Señor y en el poder de su fuerza. No vivo por lo que siento, ni por mis emociones, sino que vivo por fe en lo que Él dice. Algunas de las promesas que había guardado en mi corazón desde hace años, y que ahora en mi necesidad allí están, son:

Proverbios 4:20-22 

“Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón, porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo”.

3 Juan 2 

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

Salmo 103:3 

“...Él es quien sana todas tus dolencias” (enfermedades).

La sanidad de un nieto

Creo que nada te duele como ver a un hijo o nieto enfermarse. Cuando nuestro nieto más pequeño, Kevin, el hijo menor de Marcos y Paty, tenía cuatro meses de edad, fue diagnosticado con glaucoma infantil. El médico dijo a Marcos y Paty estas aterradoras palabras: “Ustedes ya perdieron tiempo precioso. Si este niño no recibe una cirugía rápido, ¡quedará ciego de por vida!”. 

Dallas, Texas fue el lugar más cercano donde hacían esta clase de cirugía, y como era tiempo de Navidad, muchos médicos estaban fuera de la ciudad. Pero milagrosamente, un especialista de allí aceptó hacerlo.

Todavía recuerdo los angustiados días y especialmente las noches antes de la operación. Por supuesto, Victor y yo, juntamente con Marcos y Paty, estábamos orando y ayunando. Pero yo necesitaba una “palabra” de la cual echar mano, y la Escritura que vino a mi mente fue: 

Salmo 23:6 

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida…”. 

En las oscuras horas de la madrugada, repetía una y otra vez esta tremenda verdad: ¡Ciertamente, no tal vez ni acaso, el bien me seguirá todos los días de mi vida! Esta palabra me estaba asegurando que Dios desea darnos bien y favor, no enfermedad y tragedia. Continué agarrada de esta promesa y tuve paz.

Entonces llegó la llamada telefónica, avisándonos que todo había salido con éxito y que el médico les aseguró que no perdería la vista. Sin embargo, les dijo que desde niño tendría que usar lentes gruesos. Para la gloria de Dios, Kevin ahora tiene seis años y no necesita usar lentes. ¡Sus ojos están perfectamente bien!

Jesús dijo que el reino de Dios sufre violencia y los violentos (apasionados) lo arrebatan. Mi familia y yo hemos tenido que luchar para procurar nuestra salud, primeramente a través de la guerra espiritual, pero también utilizando a los médicos y la medicina. La pasividad nos hubiera matado. ¡Sé una persona de lucha y ganarás!

Impedimentos para la sanidad 

Aunque la enfermedad entró en el mundo por satanás, a causa del pecado, esto no quiere decir que cada enfermedad es el resultado directo de la persona enferma. Significa que existen enfermedades porque el hombre pecó.

Aunque es importante entender que es satanás quien es el autor de la enfermedad, frecuentemente nosotros mismos le abrimos la puerta a él. ¿Cómo? 

1. El rencor, la amargura, la preocupación y la falta de perdón.

Jesús enseñó en Mateo 18 que el que no perdona será entregado a “los verdugos”, que significa “los que atormentan”. Es decir, si no perdonamos a los que nos ofenden, la consecuencia natural será que seremos entregados a los demonios. Pudiera ser un demonio de confusión, de enfermedad, depresión u otro. 

Es un hecho muy conocido por los médicos que el rencor y la amargura pueden causar artritis, alta presión, depresión, úlceras, gastritis, colitis, y mucho más.

El Doctor Don Colbert, en su libro “Lo que no sabes puede estar matándote”, dice: 

Algunas emociones fatales que provocan estragos en nuestro cuerpo, son la falta de perdón, el enojo, el odio, la amargura, el temor, la envida y la culpa. Causan que se acumulen toxinas en el sistema que eventualmente pueden provocar enfermedades como migrañas, úlceras, alta presión, problemas del corazón, cáncer y mucho más.

2. Los pecados no resueltos.

David dijo:

 Salmo 66:18 

“Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado”. 

Uno puede orar y aun ayunar hasta que esté delgado, pero si existe un pecado de lo cual no se ha arrepentido, es difícil que reciba sanidad. 

La culpabilidad es la raíz de algunas enfermedades físicas, mentales y emocionales. Los psiquíatras y sicólogos confirman que muchos de nuestros problemas emocionales y nerviosos, además de otras enfermedades, son provocadas porque existe una lucha interior no resuelta. Dios nos ha dado una conciencia y nada puede quitar la culpabilidad y condenación hasta que tratemos con nuestros pecados y errores bíblicamente. Ni siquiera la medicina, el psicoanálisis, el alcohol, las drogas, los viajes o diversiones, pueden ayudar a una conciencia intranquila.

La manera bíblica de tratar con la culpabilidad es confesar nuestros pecados y errores, en un genuino arrepentimiento, hacer restitución cuando sea posible (si robaste algo, no puedes experimentar el perdón hasta devolverlo) y creer que Dios te perdona. ¡Luego perdónate a ti mismo!

3. El provocar disensión en el cuerpo de Cristo.

Aunque pocas veces escuchamos mensajes sobre este tema, según 1 Corintios, el provocar disensión en el cuerpo de Cristo puede traer enfermedad, aun la muerte (11:27-30). No es que Dios quiera enfermarnos, sino que nosotros mismos abrimos la puerta a satanás.

4. El quebrantar leyes naturales.

¿Cuántas veces sucede que una persona recibe un milagro de sanidad y al poco tiempo se enferma otra vez de lo mismo? ¿Por qué? Una razón es porque después de la sanidad, continúa abusando de su cuerpo. Existen leyes naturales, y no importa cuánta fe tengamos, no podremos quebrantar estas leyes sin pagar el precio.

Un ejemplo obvio es el cigarro. Los que fuman son mucho más propensos a tener cáncer de los pulmones que los que no fuman. Los que abusan de su cuerpo con alcohol o drogas van a pagar un precio alto. Pero, ¿qué de demasiada cafeína y grasa, demasiada azúcar refinada, toda la “comida chatarra” y todos los preservativos químicos que metemos en nuestro cuerpo?

Hace unas horas hablé por teléfono con una amiga, esposa de pastor en la ciudad de Morelia. Le llamo de vez en cuando porque me interesa su estado de salud. Ha sufrido con fibromialgia, una condición que provoca mucho dolor y cansancio, algo de lo cual los médicos dicen que no hay cura. Muchos, incluyendo a mi esposo y a mí, habíamos orado por ella, pero seguía mal. Ahora me cuenta que ha encontrado un médico naturista que le dijo que su cuerpo estaba lleno de toxinas.

Para hacer la historia corta, le puso en una dieta “radical” (comparado a la manera que la mayoría comemos) también le sugirió que quitara todo el metal de su boca (tenía 10 amalgamas). Ella siguió sus indicaciones y me dice que ahora “se siente otra”. Me pregunto: ¿cuántos de nuestros dolores y malestares son causados por nuestra ignorancia de cómo cuidar al cuerpo?

Se ha comprobado que el ejercicio es absolutamente necesario para echar fuera las toxinas del cuerpo; sin embargo, muchos cristianos nunca hacen ningún ejercicio. 

Un buen descanso en la noche, por lo menos dormir ocho horas, es importante para la buena salud. ¿Habías pensado que el tomar una siesta cuando estás agotado pudiera ser la cosa más espiritual que puedes hacer? 

¡El no descansar lo suficiente puede ser fatal! Inclusive, uno puede trabajar para Dios incansablemente y morir prematuramente. Hace años teníamos un gran amigo, un hombre ungido como pocos, pero nunca cuidó su cuerpo, quebrantó la mayoría de las leyes naturales y, ¡murió a los 69 años de edad! Cuando todavía tenía mucho que dar al cuerpo de Cristo.

Hay una historia en la Biblia del profeta Elías que es muy interesante. Después de que Dios le había usado para destruir a los profetas falsos de Baal y en respuesta a su oración, fuego cayó del cielo milagrosamente (1 Reyes 18), sin embargo, en el siguiente capítulo, ¡él está tan desanimado y deprimido que quiere morir! 

Pero, ¿cuáles fueron las indicaciones de Dios a Elías cuando se encontró deprimido? Después de que se durmió, un ángel le tocó y le dijo que comiera y tomara agua. Luego volvió a dormirse y otra vez se levantó y comió (19:1-8). ¡Aun el profeta necesitaba alimento sano, suficiente agua y descanso para vencer su desánimo!

5. Por la falta de fe.

Siempre debemos tener cuidado de no acusar a ninguna persona enferma de no tener fe, pues en vez de ayudarles, vamos a provocar mayor angustia y sufrimiento. A la vez, a través de los cuatro evangelios Jesús siempre ligaba la fe con el poder hacer milagros. Notemos:

Mateo 9:22

“Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado…”.

Mateo 9:29

“Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho”. 

Cuando los discípulos preguntaron porqué no pudieron echar fuera el demonio, Jesús respondió: 

Mateo 17:20

 “Por vuestra poca fe…”.

Marcos 9:23

 “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible”.

Lucas 7:50

“Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz”. 

Mateo 13:58

“Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos”.

6. Por no persistir.

Jesús contó la parábola de la viuda que llegaba con el juez injusto, insistiendo hasta que él le concedió su petición (Lucas 18). Luego el Señor enseñó que su persistencia era señal de su fe.

Para vencer la enfermedad, hay que persistir en la lucha, puesto que están obrando en nuestra contra las fuerzas de oscuridad.

Si vivimos de acuerdo a la Palabra: Soltando todo enojo y amargura, perdonando a todos sus ofensas, cuidándonos bien y no abusando de nuestro cuerpo, siendo personas de fe y no de duda, probablemente tendremos energía y salud con la cual servir al Señor por muchos años. Proverbios 17:22 dice: 

“Buen remedio es el corazón alegre, pero el ánimo triste resta energías”. 

(Versión Dios Habla Hoy)

¿Cómo recibimos la sanidad?

¿Sabías que a Dios le interesa nuestro cuerpo y no solo el espíritu? Este cuerpo, sí es temporal y algún día tendremos un cuerpo nuevo y eterno, sin embargo, ahora es el templo del Espíritu Santo. Por lo cual Dios nos dice: 

1 Corintios 6:19-20

 “…glorificad pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu…”.

Nuestros cuerpos están maravillosa-mente hechos. Además, los propósitos divinos aquí en la tierra serán logrados a través de estos cuerpos. Por lo tanto, el Señor desea nuestra salud integral: Espiritual, mental, emocional y física. Entonces la pregunta es: ¿Qué métodos usa el Señor para sanar?

1. La oración de fe en el nombre de Jesús.

Santiago 5:14-15 dice que si alguno está enfermo que debe llamar a los líderes de la iglesia y que ellos oren, porque 

“...la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”.               

Esta oración puede incluir la imposición de manos y el ungir con aceite. Hay que notar otro factor en el versículo que sigue: 

“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados…”. 

El confesar cualquier pecado oculto a otro hermano es poderoso.

2. El hablar la palabra.

Este fue el método más usado por Jesús y sus discípulos. 

3. A través de los dones sobrenaturales.

1 Corintios 12 menciona dones de sanidades (plural). Estos dones operan más comúnmente en una reunión, sea pequeña o grande, cuando se siente la unción y presencia del Espíritu Santo. 

Hay muchos malentendidos en cuanto a los dones. Muchos no entienden que la persona operando en uno de estos dones no lo controla; es decir, no puede hacerlo funcionar a su antojo. Por ejemplo, si en una reunión Dios está sanando tumores, la persona con ese don probablemente no pueda orar al día siguiente por la misma enfermedad y esperar el mismo resultado. Fue la presencia del Espíritu Santo en tal reunión lo que dio libertad a que el don fluyera. 

Hace años Victor oró por varias personas y sus ojos se sanaron a tal grado que ya no necesitaron lentes. No obstante, él sigue usando lentes, porque fue un “don” fluyendo a través de él en el momento, y no algo que él pudiera controlar. 

4. Echar fuera un espíritu.

No toda enfermedad es por la presencia de un demonio, pero algunas veces sí. 

Mateo 17:18 

“Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora”.

5.  La medicina y los médicos.

No podemos llamar esta clase de sanidad milagrosa, pero creo que los médicos y la medicina son una bendición de Dios a la humanidad. Pablo dijo al joven Timoteo que tomara poco vino.

 1 Timoteo 5:23 

“...por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades”.

Si Pablo pudiera haber fluido en los dones de sanidades a su antojo todo el tiempo, seguramente él hubiera orado por Timoteo y se habría sanado al instante.

Dos razones por las cuales debemos buscar lo sobrenatural:

1. En un mundo secular y escéptico, se necesitan los milagros para confirmar la Palabra. 

Esta generación no será ganada solo a través del intelecto. La gente quiere ver que Dios es real y vivo. Tristemente, multitudes de jóvenes están buscando lo sobrenatural en lugares equivocados, como el ocultismo y el satanismo. Nuestro Dios no es un mago y no obra como satanás, sin embargo, la gente debe encontrar poder y sucesos emocionantes en la Iglesia.

2. A menudo una sanidad prepara los corazones para que sean salvos.

Antes de fluir en el poder del Espíritu  Santo, mi esposo ya había  sacado dos mil muelas de la gente durante dos años, sin cobrar nada, con el motivo de ganarles para Cristo, pero hubo poco fruto en aquellos tiempos. Sin embargo, por un milagro, cuando la niña se sanó de cáncer en Los Leones, Chihuahua, como conté al principio del libro, ¡muchas personas dieron su vida a Cristo y se plantó una iglesia allí!

El hermano Wayne Myers cuenta que pueblos enteros fueron alcanzados por el evangelio y multitudes de iglesias plantadas, a través de los milagros y sanidades que Dios obraba en los años 50 aquí en la República Mexicana.

¡Estas mismas historias se repiten en derredor del mundo!

Siempre habrá algunos casos en donde las personas oraron en fe, habiendo limpiado sus corazones y perdonado a todos, sin embargo no sanaron. Como ya mencioné, hay misterios en la vida, los cuales jamás entenderemos. ¡Enfoquémonos en las muchas promesas de Dios para poder ayudar a la mayor cantidad posible de gente necesitada!

Tú, allí a solas en tu casa, aférrate a las promesas de Dios y decláralas con tu boca. Toma autoridad sobre satanás, reprendiendo todo espíritu de enfermedad. Si necesitas ir al médico, hazlo. Si persistes y no hay rencor u otro pecado oculto, tendrás la victoria.

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