BARAK BARAK III



Publicado el:
Martes 15 de Septiembre, 2020

BENDICIÓN COMO BOTÍN DE GUERRA

Dios te está viendo a ti, si de verdad estás desesperado por la bendición o no. Si de verdad estás dispuesto a hacer cualquier cosa, si de verdad estás guardando tu santidad, si de verdad estás clamando a Él. Al buscar la bendición de Dios vas a tener que dejar tu pasado cómodo para poder entrar en lo desconocido de Dios que pudiera no ser tan cómodo o mejor dicho, que de seguro no va a ser tan cómodo.

Juan 16:33 

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Jesús lo dice; habrá aflicción, pero definitivamente el resultado será mucho más satisfactorio, te vas a sentir realizado, vas a vivir lleno de gozo, paz, fuerza, poder y sin importar la situación que estés viviendo vas a poder ver las bendiciones de Dios en tu vida. ¿Quieres la bendición de Dios? Pues te tengo una noticia, este tipo de bendiciones tienen que ser arrebatadas de las garras del maligno en guerra. 

Cuando Dios sacó de Egipto al pueblo de Israel, los llevaba a la tierra prometida, tierra que fluía leche y miel; una tierra verde, llena de vida, donde la tierra era fértil y los árboles casi crecían solos. Pero esta tierra, también era una tierra habitada, ¡por hombres de batalla y gigantes! Dios había prometido esa tierra para sus hijos, para su pueblo, Dios ya había planeado aquella bendición para sus vidas, ahora les correspondía a ellos pelear para obtener la bendición. 

El resto de la historia dice que el pueblo no quiso luchar porque tuvieron miedo, confiaron en sus propias mentes y en sus habilidades, en vez de confiar en Dios y por cuarenta años se perdieron la bendición de Dios. Cuando murió Moisés, Josué llevó al pueblo de Israel a poseer las mismas tierras que Dios les había prometido cuando salieron de Egipto, aquellas que estaban habitadas por gigantes, y puedes leer en el libro de Josué sobre estas guerras, pero déjame enseñarte dos versículos para que veas el resultado de pelear confiando en Dios: 

Josué 11:18, 23 

“Por mucho tiempo tuvo guerra Josué con estos reyes… 

Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra”. 

Y luego en Josué 12:1, 24 

“Estos son los reyes de la tierra que los hijos de Israel derrotaron… 

…Treinta y un reyes por todos”.

Treinta y un reinos derrotados para entrar a poseer las tierras de bendición que Dios había hablado 40 años antes, ahora eran suyas, la bendición llegó a causa de las batallas. Vencer a treinta y un reyes con sus ejércitos, no es cosa sencilla, pero ellos confiaron en Dios, tomaron sus armas, se presentaron en el campo enemigo y tomaron en guerra las bendiciones que eran suyas, ¡y las conquistaron!

Así que para encontrar algunas bendiciones de parte de Dios vas a tener que pelear, pero no vas a pelear en tus fuerzas, sino que vas a poder decir como David ante Goliat en 1 Samuel 17:45 

“Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”.

Y lanzando una pequeña piedra, dirigida por Dios, derribó a este gigante. Esta y otras historias de victorias sobrenaturales se pueden leer a todo lo largo de la Biblia, donde inclusive hay veces que los siervos de Dios no tuvieron ni que pelear, porque Dios provocó confusión en sus enemigos y ellos solos se mataron, y el pueblo de Israel sólo tuvo que entrar a recoger el botín, como lo leemos en 2 Crónicas 20:25 

“Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar; tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho”.

Otro personaje que se la pasó luchando para alcanzar la bendición de Dios fue Jacob. Este hombre anhelaba la bendición, estaba desesperado por ella, listo para hacer cualquier cosa. Desde su nacimiento, se peleaba con su hermano gemelo en el vientre de su madre para salir primero y así recibir la bendición de la primogenitura de la familia. Durante toda su vida intentó en sus fuerzas recibir cualquier tipo de bendición y Dios lo estaba viendo. Así que llegó el día exacto en el calendario de Dios y Él mandó un representante suyo para ver cuánto verdaderamente este hombre quería la bendición de Dios. Jacob fue confrontado en una lucha contra un ángel de Dios. Cuando el ángel de Dios vio que no podía hacer que Jacob desistiera en su lucha por la bendición, tocó su pierna en el sitio del encaje de su muslo y se lo descoyuntó. Pero Jacob no lo iba a dejar ir si no lo bendecía. Entonces el ángel le dijo: “no se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido”; y ahí lo bendijo.

Cuando amaneció, Jacob salió del lugar de la lucha, cojeando de su cadera donde fue tocado por el ángel de Dios, ¡pero con la bendición sobre él! Toda su vida Jacob había estado buscando esta bendición y ahora la tenía. Quiero que te quede muy claro que la bendición no llegó a la vida de Jacob sin lucha, no fue fácil, pero fue un buscador incansable de la presencia de Dios, de su bendición. Y finalmente vio a Dios cara a cara, fue librada su alma y Dios le bendijo. Dios le cambió el nombre, ya no sería llamado Jacob, que traducido es «Suplantador», ahora su nombre sería Israel, «El que lucha con Dios y los hombres y gana». 

Y tal fue la bendición que recibió, que hoy en día conocemos al pueblo judío como la nación de Israel, ellos son los descendientes de aquel que luchó con Dios y con los hombres por la bendición y la obtuvo, el que venció. Ahora ya tenía LA BENDICIÓN. No sé si cojeó el resto de su vida o no, pero ¿a quién le importa? No importó el dolor, ni lo que tuvo que sufrir. Todo quedó atrás, el nuevo horizonte que veía delante de su vida, era bendición y más bendición, y más bendición y más bendición. Jacob fue transformado mediante la lucha. ¿Estás en tu lucha personal? Es en la lucha que vences al enemigo; y venciendo, puedes recoger las bendiciones de Dios; aquellas que Dios te ha entregado, pero que el enemigo te ha robado. Pelea y arrebata tus bendiciones. Tú puedes ser transformado, cuando recibas tal bendición, no vivirás como antes. Toma tus armas y reclama tus bendiciones.

EL PRECIO DE TU BENDICIÓN

No puedes darte el lujo de tratar las bendiciones de Dios con ligereza ¡No! Lo que Dios te ha hablado es exageradamente importante. No sé si lo puedas ver, pero el éxito de tu vida depende de que alcances el propósito para el que fuiste creado. No dejes que por apatía, comodidad, temor o ligereza, el enemigo robe tus bendiciones.

Déjame enseñarte unas Escrituras que muestran dónde nace la bendición para ti; son unos versículos que nos hablan de obediencia y amor, ese fue el precio que se pagó por tu bendición; para esto leamos Mateo 26:36-39: 

“Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú”. 

Mateo 26:40-44 sigue narrando: 

“Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras”.

El Evangelio de Lucas dice que los halló durmiendo a causa de la tristeza. 

En estos versículos puedes ver a Jesús en agonía, Él está pensando en el arresto que se acerca, en la burla, el escarnio, pero sobre todo, en la cruz. Está también cargando en sí el pecado del mundo, desde Adán, hasta la última persona que vivirá en este planeta antes de Su retorno. La cruz ha sido el invento más cruel que el hombre ha ideado para torturar a las personas y Jesús sabía que ahí iba a morir, entonces mientras está orando le pide al Padre que pase de Él esa copa. Jesús no quería morir en la cruz, no quería sufrir todo lo que venía adelante. Sin embargo, siguió el plan del Padre para tu salvación, para tu bendición. 

De su boca salieron palabras que uno no puede creer: «hágase tu voluntad». ¿Puedes ver cuánto amor hay en esa declaración? ¿Puedes ver cuánto te ama Jesús? ¿Puedes sentirlo? Yo sí puedo imaginar a Jesús pensando; “yo no quiero pasar por todo esto, pero «No se haga como yo quiero sino como Tú quieres»”. Lucas dice que se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo. Tal era su dolor que necesitó que un ángel de Dios lo fortaleciera en esos momentos cruciales. En una ocasión Él dijo; que podía clamar al Padre y mandaría veinte mil ángeles en Su ayuda, pero, no lo hizo, ¡no lo hizo! Fue obediente, hasta el fin. Por esa razón, tú y yo podemos ser bendecidos.

El precio de tu bendición fue Su sangre; con Su vida compró todas las bendiciones posibles para luego entregártelas a ti. 

Colosenses 2:13-15 dice: 

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

Para que tú y yo pudiéramos tener perdón, para que la maldición fuera quitada, el pecado fuera quitado, El Perfecto lo tuvo que llevar; lo pusieron en una tumba y no lo pudo contener, no, ¡Él resucitó! ¡Él es tu esperanza! ¡Él te amó, te ama y te amará más que cualquier otra cosa! ¡Dios te ama! Y por eso decidió bendecirte así.

BENDICIÓN POR OBEDIENCIA

Voy a comentar sobre unos versículos que hablan de bendición, bendición y más bendición, los encontramos en Deuteronomio 28:1-14: 

vv.1-2 “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”. 

Tienes que oír y escuchar la voz del Señor, así vendrán sobre ti y te alcanzarán todas las bendiciones que se mencionan adelante. Me gusta eso, me hace pensar que yo estoy corriendo y atrás de mí viene alguien más veloz y me alcanza, pero no me rebasa, se queda conmigo y no solamente por un instante, sino por toda la vida. Esas son las bendiciones, te van a alcanzar si eres obediente.

vv.3-6 “Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir”.

Todo tu trabajo será bendito, siempre habrá comida en tu casa, tendrás gracia al entrar y al salir. Todos tus negocios prosperarán.

v.7 “Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti”.

Tu lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados, potestades, huestes espirituales y otros seres malignos, en lugares celestiales, esos son los demonios. Ellos vendrán contra ti unidos, y huirán delante de ti, en el poderoso nombre del Señor Jesucristo. Ya han sido derrotados.

v.8 “Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da”.

Jehová enviará Su bendición sobre el lugar donde guardes tu dinero, ya sea en el banco, el colchón, el hoyo en el patio, donde sea.

vv.9-10 “Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán”. 

El Señor te bendecirá como su pueblo, eres su pueblo, te establecerá como pueblo santo. Todas las naciones de la tierra te respetarán y te concederá abundancia de bienes.

v.11 “Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar”.

Él va a bendecir tu trabajo, tu casa, tu familia, tus hijos. Y también te hará sobreabundar en bienes. Sobreabundar quiere decir que tienes más de lo que necesitas, no estarás apenas sobreviviendo, te hará sobreabundar en bienes; y eso también aplica para tiempos de crisis.

v.12 “Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado”.

No vas a tener que pedir préstamos, porque tú vas a tener bienes que sobreabundan y la gente vendrá a ti a pedir prestado.

v.13 “Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo…”.

Verán todos los pueblos de la tierra o tus vecinos y compañeros de escuela, de oficina, del gimnasio, todos verán que tú invocas a Dios. Van a ver que Dios está bendiciéndote y te van a preguntar; “¿por qué siempre te va bien?”. Pues en primer lugar porque por fe recibiste al Señor; y segundo, porque estás desarrollando la vida eterna por la obediencia. Esa es la razón por la que todas estas cosas buenas te están sucediendo. Las bendiciones te están alcanzando.

vv.13-14 “…Si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles”. 

El pasaje termina diciendo que si obedeces los mandamientos de Jehová tu Dios, los guardas y los cumples; si no te apartas de ninguna de las palabras que Él te ha hablado hoy ni a diestra, ni a siniestra, entonces todas estas bendiciones serán tuyas. Hay una verdad encerrada aquí: la bendición está amarrada a la obediencia y nuestro amor por Dios se refleja en la obediencia. ¿Sabes qué? No es tan pesado obedecer. Puede llegar a no ser nada pesado. Sus mandamientos no son gravosos dice el Nuevo Testamento.

Ponte en el cauce del río, ponte directamente bajo la cascada de Su bendición, obedece y recibe cada una de las bendiciones que se han mencionado en estos versículos. Deja de poner obstáculos a la bendición, deja de provocar que no puedas ser bendecido, por causa de tu desobediencia. Obedece. Dios quiere bendecirte, no le pongas obstáculos.

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Martes 15 de Septiembre, 2020

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Dios te está viendo a ti, si de verdad estás desesperado por la bendición o no. Si de verdad estás dispuesto a hacer cualquier cosa, si de verdad estás guardando tu santidad, si de verdad estás clamando a Él. Al buscar la bendición de Dios vas a tener que dejar tu pasado cómodo para poder entrar en lo desconocido de Dios que pudiera no ser tan cómodo o mejor dicho, que de seguro no va a ser tan cómodo.

Juan 16:33 

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Jesús lo dice; habrá aflicción, pero definitivamente el resultado será mucho más satisfactorio, te vas a sentir realizado, vas a vivir lleno de gozo, paz, fuerza, poder y sin importar la situación que estés viviendo vas a poder ver las bendiciones de Dios en tu vida. ¿Quieres la bendición de Dios? Pues te tengo una noticia, este tipo de bendiciones tienen que ser arrebatadas de las garras del maligno en guerra. 

Cuando Dios sacó de Egipto al pueblo de Israel, los llevaba a la tierra prometida, tierra que fluía leche y miel; una tierra verde, llena de vida, donde la tierra era fértil y los árboles casi crecían solos. Pero esta tierra, también era una tierra habitada, ¡por hombres de batalla y gigantes! Dios había prometido esa tierra para sus hijos, para su pueblo, Dios ya había planeado aquella bendición para sus vidas, ahora les correspondía a ellos pelear para obtener la bendición. 

El resto de la historia dice que el pueblo no quiso luchar porque tuvieron miedo, confiaron en sus propias mentes y en sus habilidades, en vez de confiar en Dios y por cuarenta años se perdieron la bendición de Dios. Cuando murió Moisés, Josué llevó al pueblo de Israel a poseer las mismas tierras que Dios les había prometido cuando salieron de Egipto, aquellas que estaban habitadas por gigantes, y puedes leer en el libro de Josué sobre estas guerras, pero déjame enseñarte dos versículos para que veas el resultado de pelear confiando en Dios: 

Josué 11:18, 23 

“Por mucho tiempo tuvo guerra Josué con estos reyes… 

Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra”. 

Y luego en Josué 12:1, 24 

“Estos son los reyes de la tierra que los hijos de Israel derrotaron… 

…Treinta y un reyes por todos”.

Treinta y un reinos derrotados para entrar a poseer las tierras de bendición que Dios había hablado 40 años antes, ahora eran suyas, la bendición llegó a causa de las batallas. Vencer a treinta y un reyes con sus ejércitos, no es cosa sencilla, pero ellos confiaron en Dios, tomaron sus armas, se presentaron en el campo enemigo y tomaron en guerra las bendiciones que eran suyas, ¡y las conquistaron!

Así que para encontrar algunas bendiciones de parte de Dios vas a tener que pelear, pero no vas a pelear en tus fuerzas, sino que vas a poder decir como David ante Goliat en 1 Samuel 17:45 

“Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”.

Y lanzando una pequeña piedra, dirigida por Dios, derribó a este gigante. Esta y otras historias de victorias sobrenaturales se pueden leer a todo lo largo de la Biblia, donde inclusive hay veces que los siervos de Dios no tuvieron ni que pelear, porque Dios provocó confusión en sus enemigos y ellos solos se mataron, y el pueblo de Israel sólo tuvo que entrar a recoger el botín, como lo leemos en 2 Crónicas 20:25 

“Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar; tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho”.

Otro personaje que se la pasó luchando para alcanzar la bendición de Dios fue Jacob. Este hombre anhelaba la bendición, estaba desesperado por ella, listo para hacer cualquier cosa. Desde su nacimiento, se peleaba con su hermano gemelo en el vientre de su madre para salir primero y así recibir la bendición de la primogenitura de la familia. Durante toda su vida intentó en sus fuerzas recibir cualquier tipo de bendición y Dios lo estaba viendo. Así que llegó el día exacto en el calendario de Dios y Él mandó un representante suyo para ver cuánto verdaderamente este hombre quería la bendición de Dios. Jacob fue confrontado en una lucha contra un ángel de Dios. Cuando el ángel de Dios vio que no podía hacer que Jacob desistiera en su lucha por la bendición, tocó su pierna en el sitio del encaje de su muslo y se lo descoyuntó. Pero Jacob no lo iba a dejar ir si no lo bendecía. Entonces el ángel le dijo: “no se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido”; y ahí lo bendijo.

Cuando amaneció, Jacob salió del lugar de la lucha, cojeando de su cadera donde fue tocado por el ángel de Dios, ¡pero con la bendición sobre él! Toda su vida Jacob había estado buscando esta bendición y ahora la tenía. Quiero que te quede muy claro que la bendición no llegó a la vida de Jacob sin lucha, no fue fácil, pero fue un buscador incansable de la presencia de Dios, de su bendición. Y finalmente vio a Dios cara a cara, fue librada su alma y Dios le bendijo. Dios le cambió el nombre, ya no sería llamado Jacob, que traducido es «Suplantador», ahora su nombre sería Israel, «El que lucha con Dios y los hombres y gana». 

Y tal fue la bendición que recibió, que hoy en día conocemos al pueblo judío como la nación de Israel, ellos son los descendientes de aquel que luchó con Dios y con los hombres por la bendición y la obtuvo, el que venció. Ahora ya tenía LA BENDICIÓN. No sé si cojeó el resto de su vida o no, pero ¿a quién le importa? No importó el dolor, ni lo que tuvo que sufrir. Todo quedó atrás, el nuevo horizonte que veía delante de su vida, era bendición y más bendición, y más bendición y más bendición. Jacob fue transformado mediante la lucha. ¿Estás en tu lucha personal? Es en la lucha que vences al enemigo; y venciendo, puedes recoger las bendiciones de Dios; aquellas que Dios te ha entregado, pero que el enemigo te ha robado. Pelea y arrebata tus bendiciones. Tú puedes ser transformado, cuando recibas tal bendición, no vivirás como antes. Toma tus armas y reclama tus bendiciones.

EL PRECIO DE TU BENDICIÓN

No puedes darte el lujo de tratar las bendiciones de Dios con ligereza ¡No! Lo que Dios te ha hablado es exageradamente importante. No sé si lo puedas ver, pero el éxito de tu vida depende de que alcances el propósito para el que fuiste creado. No dejes que por apatía, comodidad, temor o ligereza, el enemigo robe tus bendiciones.

Déjame enseñarte unas Escrituras que muestran dónde nace la bendición para ti; son unos versículos que nos hablan de obediencia y amor, ese fue el precio que se pagó por tu bendición; para esto leamos Mateo 26:36-39: 

“Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú”. 

Mateo 26:40-44 sigue narrando: 

“Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras”.

El Evangelio de Lucas dice que los halló durmiendo a causa de la tristeza. 

En estos versículos puedes ver a Jesús en agonía, Él está pensando en el arresto que se acerca, en la burla, el escarnio, pero sobre todo, en la cruz. Está también cargando en sí el pecado del mundo, desde Adán, hasta la última persona que vivirá en este planeta antes de Su retorno. La cruz ha sido el invento más cruel que el hombre ha ideado para torturar a las personas y Jesús sabía que ahí iba a morir, entonces mientras está orando le pide al Padre que pase de Él esa copa. Jesús no quería morir en la cruz, no quería sufrir todo lo que venía adelante. Sin embargo, siguió el plan del Padre para tu salvación, para tu bendición. 

De su boca salieron palabras que uno no puede creer: «hágase tu voluntad». ¿Puedes ver cuánto amor hay en esa declaración? ¿Puedes ver cuánto te ama Jesús? ¿Puedes sentirlo? Yo sí puedo imaginar a Jesús pensando; “yo no quiero pasar por todo esto, pero «No se haga como yo quiero sino como Tú quieres»”. Lucas dice que se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo. Tal era su dolor que necesitó que un ángel de Dios lo fortaleciera en esos momentos cruciales. En una ocasión Él dijo; que podía clamar al Padre y mandaría veinte mil ángeles en Su ayuda, pero, no lo hizo, ¡no lo hizo! Fue obediente, hasta el fin. Por esa razón, tú y yo podemos ser bendecidos.

El precio de tu bendición fue Su sangre; con Su vida compró todas las bendiciones posibles para luego entregártelas a ti. 

Colosenses 2:13-15 dice: 

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

Para que tú y yo pudiéramos tener perdón, para que la maldición fuera quitada, el pecado fuera quitado, El Perfecto lo tuvo que llevar; lo pusieron en una tumba y no lo pudo contener, no, ¡Él resucitó! ¡Él es tu esperanza! ¡Él te amó, te ama y te amará más que cualquier otra cosa! ¡Dios te ama! Y por eso decidió bendecirte así.

BENDICIÓN POR OBEDIENCIA

Voy a comentar sobre unos versículos que hablan de bendición, bendición y más bendición, los encontramos en Deuteronomio 28:1-14: 

vv.1-2 “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”. 

Tienes que oír y escuchar la voz del Señor, así vendrán sobre ti y te alcanzarán todas las bendiciones que se mencionan adelante. Me gusta eso, me hace pensar que yo estoy corriendo y atrás de mí viene alguien más veloz y me alcanza, pero no me rebasa, se queda conmigo y no solamente por un instante, sino por toda la vida. Esas son las bendiciones, te van a alcanzar si eres obediente.

vv.3-6 “Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir”.

Todo tu trabajo será bendito, siempre habrá comida en tu casa, tendrás gracia al entrar y al salir. Todos tus negocios prosperarán.

v.7 “Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti”.

Tu lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados, potestades, huestes espirituales y otros seres malignos, en lugares celestiales, esos son los demonios. Ellos vendrán contra ti unidos, y huirán delante de ti, en el poderoso nombre del Señor Jesucristo. Ya han sido derrotados.

v.8 “Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da”.

Jehová enviará Su bendición sobre el lugar donde guardes tu dinero, ya sea en el banco, el colchón, el hoyo en el patio, donde sea.

vv.9-10 “Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán”. 

El Señor te bendecirá como su pueblo, eres su pueblo, te establecerá como pueblo santo. Todas las naciones de la tierra te respetarán y te concederá abundancia de bienes.

v.11 “Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar”.

Él va a bendecir tu trabajo, tu casa, tu familia, tus hijos. Y también te hará sobreabundar en bienes. Sobreabundar quiere decir que tienes más de lo que necesitas, no estarás apenas sobreviviendo, te hará sobreabundar en bienes; y eso también aplica para tiempos de crisis.

v.12 “Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado”.

No vas a tener que pedir préstamos, porque tú vas a tener bienes que sobreabundan y la gente vendrá a ti a pedir prestado.

v.13 “Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo…”.

Verán todos los pueblos de la tierra o tus vecinos y compañeros de escuela, de oficina, del gimnasio, todos verán que tú invocas a Dios. Van a ver que Dios está bendiciéndote y te van a preguntar; “¿por qué siempre te va bien?”. Pues en primer lugar porque por fe recibiste al Señor; y segundo, porque estás desarrollando la vida eterna por la obediencia. Esa es la razón por la que todas estas cosas buenas te están sucediendo. Las bendiciones te están alcanzando.

vv.13-14 “…Si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles”. 

El pasaje termina diciendo que si obedeces los mandamientos de Jehová tu Dios, los guardas y los cumples; si no te apartas de ninguna de las palabras que Él te ha hablado hoy ni a diestra, ni a siniestra, entonces todas estas bendiciones serán tuyas. Hay una verdad encerrada aquí: la bendición está amarrada a la obediencia y nuestro amor por Dios se refleja en la obediencia. ¿Sabes qué? No es tan pesado obedecer. Puede llegar a no ser nada pesado. Sus mandamientos no son gravosos dice el Nuevo Testamento.

Ponte en el cauce del río, ponte directamente bajo la cascada de Su bendición, obedece y recibe cada una de las bendiciones que se han mencionado en estos versículos. Deja de poner obstáculos a la bendición, deja de provocar que no puedas ser bendecido, por causa de tu desobediencia. Obedece. Dios quiere bendecirte, no le pongas obstáculos.

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Martes 15 de Septiembre, 2020

BENDICIÓN COMO BOTÍN DE GUERRA

Dios te está viendo a ti, si de verdad estás desesperado por la bendición o no. Si de verdad estás dispuesto a hacer cualquier cosa, si de verdad estás guardando tu santidad, si de verdad estás clamando a Él. Al buscar la bendición de Dios vas a tener que dejar tu pasado cómodo para poder entrar en lo desconocido de Dios que pudiera no ser tan cómodo o mejor dicho, que de seguro no va a ser tan cómodo.

Juan 16:33 

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Jesús lo dice; habrá aflicción, pero definitivamente el resultado será mucho más satisfactorio, te vas a sentir realizado, vas a vivir lleno de gozo, paz, fuerza, poder y sin importar la situación que estés viviendo vas a poder ver las bendiciones de Dios en tu vida. ¿Quieres la bendición de Dios? Pues te tengo una noticia, este tipo de bendiciones tienen que ser arrebatadas de las garras del maligno en guerra. 

Cuando Dios sacó de Egipto al pueblo de Israel, los llevaba a la tierra prometida, tierra que fluía leche y miel; una tierra verde, llena de vida, donde la tierra era fértil y los árboles casi crecían solos. Pero esta tierra, también era una tierra habitada, ¡por hombres de batalla y gigantes! Dios había prometido esa tierra para sus hijos, para su pueblo, Dios ya había planeado aquella bendición para sus vidas, ahora les correspondía a ellos pelear para obtener la bendición. 

El resto de la historia dice que el pueblo no quiso luchar porque tuvieron miedo, confiaron en sus propias mentes y en sus habilidades, en vez de confiar en Dios y por cuarenta años se perdieron la bendición de Dios. Cuando murió Moisés, Josué llevó al pueblo de Israel a poseer las mismas tierras que Dios les había prometido cuando salieron de Egipto, aquellas que estaban habitadas por gigantes, y puedes leer en el libro de Josué sobre estas guerras, pero déjame enseñarte dos versículos para que veas el resultado de pelear confiando en Dios: 

Josué 11:18, 23 

“Por mucho tiempo tuvo guerra Josué con estos reyes… 

Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra”. 

Y luego en Josué 12:1, 24 

“Estos son los reyes de la tierra que los hijos de Israel derrotaron… 

…Treinta y un reyes por todos”.

Treinta y un reinos derrotados para entrar a poseer las tierras de bendición que Dios había hablado 40 años antes, ahora eran suyas, la bendición llegó a causa de las batallas. Vencer a treinta y un reyes con sus ejércitos, no es cosa sencilla, pero ellos confiaron en Dios, tomaron sus armas, se presentaron en el campo enemigo y tomaron en guerra las bendiciones que eran suyas, ¡y las conquistaron!

Así que para encontrar algunas bendiciones de parte de Dios vas a tener que pelear, pero no vas a pelear en tus fuerzas, sino que vas a poder decir como David ante Goliat en 1 Samuel 17:45 

“Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”.

Y lanzando una pequeña piedra, dirigida por Dios, derribó a este gigante. Esta y otras historias de victorias sobrenaturales se pueden leer a todo lo largo de la Biblia, donde inclusive hay veces que los siervos de Dios no tuvieron ni que pelear, porque Dios provocó confusión en sus enemigos y ellos solos se mataron, y el pueblo de Israel sólo tuvo que entrar a recoger el botín, como lo leemos en 2 Crónicas 20:25 

“Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar; tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho”.

Otro personaje que se la pasó luchando para alcanzar la bendición de Dios fue Jacob. Este hombre anhelaba la bendición, estaba desesperado por ella, listo para hacer cualquier cosa. Desde su nacimiento, se peleaba con su hermano gemelo en el vientre de su madre para salir primero y así recibir la bendición de la primogenitura de la familia. Durante toda su vida intentó en sus fuerzas recibir cualquier tipo de bendición y Dios lo estaba viendo. Así que llegó el día exacto en el calendario de Dios y Él mandó un representante suyo para ver cuánto verdaderamente este hombre quería la bendición de Dios. Jacob fue confrontado en una lucha contra un ángel de Dios. Cuando el ángel de Dios vio que no podía hacer que Jacob desistiera en su lucha por la bendición, tocó su pierna en el sitio del encaje de su muslo y se lo descoyuntó. Pero Jacob no lo iba a dejar ir si no lo bendecía. Entonces el ángel le dijo: “no se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido”; y ahí lo bendijo.

Cuando amaneció, Jacob salió del lugar de la lucha, cojeando de su cadera donde fue tocado por el ángel de Dios, ¡pero con la bendición sobre él! Toda su vida Jacob había estado buscando esta bendición y ahora la tenía. Quiero que te quede muy claro que la bendición no llegó a la vida de Jacob sin lucha, no fue fácil, pero fue un buscador incansable de la presencia de Dios, de su bendición. Y finalmente vio a Dios cara a cara, fue librada su alma y Dios le bendijo. Dios le cambió el nombre, ya no sería llamado Jacob, que traducido es «Suplantador», ahora su nombre sería Israel, «El que lucha con Dios y los hombres y gana». 

Y tal fue la bendición que recibió, que hoy en día conocemos al pueblo judío como la nación de Israel, ellos son los descendientes de aquel que luchó con Dios y con los hombres por la bendición y la obtuvo, el que venció. Ahora ya tenía LA BENDICIÓN. No sé si cojeó el resto de su vida o no, pero ¿a quién le importa? No importó el dolor, ni lo que tuvo que sufrir. Todo quedó atrás, el nuevo horizonte que veía delante de su vida, era bendición y más bendición, y más bendición y más bendición. Jacob fue transformado mediante la lucha. ¿Estás en tu lucha personal? Es en la lucha que vences al enemigo; y venciendo, puedes recoger las bendiciones de Dios; aquellas que Dios te ha entregado, pero que el enemigo te ha robado. Pelea y arrebata tus bendiciones. Tú puedes ser transformado, cuando recibas tal bendición, no vivirás como antes. Toma tus armas y reclama tus bendiciones.

EL PRECIO DE TU BENDICIÓN

No puedes darte el lujo de tratar las bendiciones de Dios con ligereza ¡No! Lo que Dios te ha hablado es exageradamente importante. No sé si lo puedas ver, pero el éxito de tu vida depende de que alcances el propósito para el que fuiste creado. No dejes que por apatía, comodidad, temor o ligereza, el enemigo robe tus bendiciones.

Déjame enseñarte unas Escrituras que muestran dónde nace la bendición para ti; son unos versículos que nos hablan de obediencia y amor, ese fue el precio que se pagó por tu bendición; para esto leamos Mateo 26:36-39: 

“Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú”. 

Mateo 26:40-44 sigue narrando: 

“Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras”.

El Evangelio de Lucas dice que los halló durmiendo a causa de la tristeza. 

En estos versículos puedes ver a Jesús en agonía, Él está pensando en el arresto que se acerca, en la burla, el escarnio, pero sobre todo, en la cruz. Está también cargando en sí el pecado del mundo, desde Adán, hasta la última persona que vivirá en este planeta antes de Su retorno. La cruz ha sido el invento más cruel que el hombre ha ideado para torturar a las personas y Jesús sabía que ahí iba a morir, entonces mientras está orando le pide al Padre que pase de Él esa copa. Jesús no quería morir en la cruz, no quería sufrir todo lo que venía adelante. Sin embargo, siguió el plan del Padre para tu salvación, para tu bendición. 

De su boca salieron palabras que uno no puede creer: «hágase tu voluntad». ¿Puedes ver cuánto amor hay en esa declaración? ¿Puedes ver cuánto te ama Jesús? ¿Puedes sentirlo? Yo sí puedo imaginar a Jesús pensando; “yo no quiero pasar por todo esto, pero «No se haga como yo quiero sino como Tú quieres»”. Lucas dice que se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo. Tal era su dolor que necesitó que un ángel de Dios lo fortaleciera en esos momentos cruciales. En una ocasión Él dijo; que podía clamar al Padre y mandaría veinte mil ángeles en Su ayuda, pero, no lo hizo, ¡no lo hizo! Fue obediente, hasta el fin. Por esa razón, tú y yo podemos ser bendecidos.

El precio de tu bendición fue Su sangre; con Su vida compró todas las bendiciones posibles para luego entregártelas a ti. 

Colosenses 2:13-15 dice: 

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

Para que tú y yo pudiéramos tener perdón, para que la maldición fuera quitada, el pecado fuera quitado, El Perfecto lo tuvo que llevar; lo pusieron en una tumba y no lo pudo contener, no, ¡Él resucitó! ¡Él es tu esperanza! ¡Él te amó, te ama y te amará más que cualquier otra cosa! ¡Dios te ama! Y por eso decidió bendecirte así.

BENDICIÓN POR OBEDIENCIA

Voy a comentar sobre unos versículos que hablan de bendición, bendición y más bendición, los encontramos en Deuteronomio 28:1-14: 

vv.1-2 “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”. 

Tienes que oír y escuchar la voz del Señor, así vendrán sobre ti y te alcanzarán todas las bendiciones que se mencionan adelante. Me gusta eso, me hace pensar que yo estoy corriendo y atrás de mí viene alguien más veloz y me alcanza, pero no me rebasa, se queda conmigo y no solamente por un instante, sino por toda la vida. Esas son las bendiciones, te van a alcanzar si eres obediente.

vv.3-6 “Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir”.

Todo tu trabajo será bendito, siempre habrá comida en tu casa, tendrás gracia al entrar y al salir. Todos tus negocios prosperarán.

v.7 “Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti”.

Tu lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados, potestades, huestes espirituales y otros seres malignos, en lugares celestiales, esos son los demonios. Ellos vendrán contra ti unidos, y huirán delante de ti, en el poderoso nombre del Señor Jesucristo. Ya han sido derrotados.

v.8 “Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da”.

Jehová enviará Su bendición sobre el lugar donde guardes tu dinero, ya sea en el banco, el colchón, el hoyo en el patio, donde sea.

vv.9-10 “Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán”. 

El Señor te bendecirá como su pueblo, eres su pueblo, te establecerá como pueblo santo. Todas las naciones de la tierra te respetarán y te concederá abundancia de bienes.

v.11 “Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar”.

Él va a bendecir tu trabajo, tu casa, tu familia, tus hijos. Y también te hará sobreabundar en bienes. Sobreabundar quiere decir que tienes más de lo que necesitas, no estarás apenas sobreviviendo, te hará sobreabundar en bienes; y eso también aplica para tiempos de crisis.

v.12 “Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado”.

No vas a tener que pedir préstamos, porque tú vas a tener bienes que sobreabundan y la gente vendrá a ti a pedir prestado.

v.13 “Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo…”.

Verán todos los pueblos de la tierra o tus vecinos y compañeros de escuela, de oficina, del gimnasio, todos verán que tú invocas a Dios. Van a ver que Dios está bendiciéndote y te van a preguntar; “¿por qué siempre te va bien?”. Pues en primer lugar porque por fe recibiste al Señor; y segundo, porque estás desarrollando la vida eterna por la obediencia. Esa es la razón por la que todas estas cosas buenas te están sucediendo. Las bendiciones te están alcanzando.

vv.13-14 “…Si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles”. 

El pasaje termina diciendo que si obedeces los mandamientos de Jehová tu Dios, los guardas y los cumples; si no te apartas de ninguna de las palabras que Él te ha hablado hoy ni a diestra, ni a siniestra, entonces todas estas bendiciones serán tuyas. Hay una verdad encerrada aquí: la bendición está amarrada a la obediencia y nuestro amor por Dios se refleja en la obediencia. ¿Sabes qué? No es tan pesado obedecer. Puede llegar a no ser nada pesado. Sus mandamientos no son gravosos dice el Nuevo Testamento.

Ponte en el cauce del río, ponte directamente bajo la cascada de Su bendición, obedece y recibe cada una de las bendiciones que se han mencionado en estos versículos. Deja de poner obstáculos a la bendición, deja de provocar que no puedas ser bendecido, por causa de tu desobediencia. Obedece. Dios quiere bendecirte, no le pongas obstáculos.

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